Publica ‘British Medical Journal’

El consumo de fibra tras un infarto aumenta la supervivencia

Actualizado 06/10/2014 22:02:54 CET

MADRID, 30 Abr. (EUROPA PRESS) -

Las personas que sobreviven a los ataques del corazón tienen una mayor probabilidad de vivir más tiempo si aumentan la ingesta dietética de fibra, sobre todo al comer cereales, según ha detectado una investigación que publica 'British Medical Journal'.

Los participantes en el estudio que comían más fibra tenían una probabilidad un 25 por ciento menor de morir en los nueve años después de sufrir el ataque al corazón en comparación con los que tomaron menos fibra, según detectaron los investigadores. Cada aumento de diez gramos diarios de ingesta de fibra se asoció con un riesgo un 15 por ciento menor de morir durante el periodo de seguimiento de nueve años.

Los investigadores señalan que con cada vez más personas que sobreviven a ataques al corazón será cada vez más importante saber qué medidas de estilo de vida pueden tomar junto con su medicación para mejorar sus perspectivas de salud a largo plazo.

Es bien conocido que las personas sanas que tienen un alto consumo de fibra en la dieta poseen un riesgo menor de desarrollar enfermedad coronaria, pero hasta ahora no ha estado claro si asesorar a los supervivientes de ataques cardiacos a que coman más fibra mejorará sus posibilidades de vivir más tiempo.

El equipo de investigación, con sede en Boston, Estados Unidos, analizó datos de dos grandes estudios en Estados Unidos, el 'Estudio de Salud de las Enfermeras', con 121.700 mujeres, y el 'Estudio de Seguimiento de los Profesionales de la Salud', con 51.529 hombres. En ambos estudios, los participantes completaron cuestionarios detallados sobre sus hábitos de estilo de vida cada dos años.

Los científicos analizaron a 2.258 mujeres y 1.840 hombres que sobrevivieron a un primer infarto de miocardio (un ataque al corazón) en el transcurso de los estudios. Los participantes fueron seguidos durante un promedio de casi nueve años después de su ataque al corazón, durante los cuales 682 mujeres y 451 hombres murieron.

Los participantes se dividieron en cinco grupos (quintiles) de acuerdo a la cantidad de fibra que comían tras su ataque al corazón. El quintil superior (el de cinco que comía más fibra) tenía una probabilidad del 25 por ciento menor de morir por cualquier causa durante los nueve años después de su ataque al corazón en comparación con el quintil más bajo (los que comían menos fibra).

LOS CEREALES DEL DESAYUNO, LA PRINCIPAL FUENTE DE FIBRA

Al considerar sólo causas cardiovasculares de muerte (infarto de miocardio, accidente cerebrovascular y enfermedad coronaria), el quintil más alto tenía un riesgo de mortalidad un 13 por ciento inferior al del quintil inferior. Cuando los investigadores analizaron los tres tipos de fibras diferentes, cereales, frutas y verduras, sólo una mayor ingesta de fibra de cereales se asoció fuertemente con una mayor probabilidad de supervivencia a largo plazo después de un ataque al corazón, siendo los cereales para el desayuno la principal fuente de fibra dietética.

Se ajustaron todos los resultados por otros factores que podrían afectar a la probabilidad de supervivencia después de un ataque al corazón, como la edad, la historia clínica y otros hábitos dietéticos y de estilo de vida. Los científicos señalan que los sobrevivientes de ataques cardiacos tienen mayor riesgo de morir que la población en general y están a menudo más motivados para hacer cambios en su estilo de vida, pero el tratamiento para mejorar sus posibilidades de vivir más tiempo, por lo general, deja de lado la importancia de un estilo de vida más saludable en favor de la medicación a largo plazo.

"Las investigaciones futuras sobre los cambios en el estilo de vida después de un infarto de miocardio deben centrarse en una combinación de cambios de estilo de vida y cómo se pueden reducir aún más las tasas de mortalidad más allá de lo que se puede lograr con el tratamiento médico solo", concluyen estos expertos. La alta ingesta de fibra dietética puede mejorar los niveles de lípidos en sangre y reducir el riesgo de presión arterial alta, obesidad y diabetes, mientras que una dieta baja en fibra se asocia con un mayor riesgo de cáncer colorrectal.

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