Los tratamientos con láser y radiofrecuencia mejoran el abordaje del síndrome genitourinario durante la menopausia

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Publicado 27/03/2018 14:45:36CET

MADRID, 27 Mar. (EUROPA PRESS) -

La dispaurenia, la incontinencia urinaria y las infecciones urinarias son algunos de los problemas que pueden aparecer con el síndrome genitourinario durante la menopausia, pero para estos casos los tratamientos con láser y radiofrecuencia abren nuevas posibilidades ya que son indoloros, se realizan de manera ambulatoria y los efectos se mantienen en el tiempo.

El médico jefe de la Unidad de Láser Médico Regenerativo y Estético del Hospital Universitario HM Montepríncipe, César Arroyo, ha reconocido que la multiplicidad de factores involucrados en la menopausia y la diversidad de órganos y funciones hace que sean muy difíciles de resolver "con una simple intervención o con un tipo de medicación".

Los primeros síntomas de la menopausia aparecen en el climaterio. Entonces, las pacientes pueden padecer sofocos, aumento de la sudoración, alteraciones de piel y mucosas, trastornos del sueño o disminución del deseo sexual. A esto se suma el síndrome genitourinario y, más adelante, también podrían darse problemas cardiovasculares u osteoarticulares.

"Durante la menopausia se da un descenso en la secreción de hormonas en el ovario, pero en la actualidad existen varias opciones terapéuticas que pueden aliviar los síntomas", según Arroyo, que celebra que las terapias láser y con radiofrecuencia son capaces de restaurar una función vaginal normal.

En este caso, la Unidad de Láser Médico Regenerativo y Estético del Hospital Universitario HM Montepríncipe cuenta con una terapia basada en la generación de calor en la mucosa vaginal, sin destrucción de tejidos.

"Se provoca una estimulación interna con activación de fibroblastos que produce la remodelación y generación de nuevo colágeno en toda la matriz extracelular y favorece el recambio celular. Su uso activa los mecanismos de reparación propios del cuerpo", ha indicado Arroyo.

Después de tres o cuatro sesiones, que pueden durar 15 o 20 minutos, las mujeres pueden volver a la actividad normal de forma inmediata. Además, los efectos se mantienen en el tiempo y, en general, es suficiente someterse a una sesión anual para prolongarlos.

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