Tener hijos tras un cáncer de mama no aumenta el riesgo de recaída

Embarazada, embarazo
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Publicado 05/06/2017 17:32:03CET

MADRID, 5 Jun. (EUROPA PRESS) -

Un estudio retrospectivo de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, en sus siglas en inglés) ha descartado que las mujeres que se quedan embarazadas tras superar un cáncer de mama tengan más riesgo de sufrir una recaída o de fallecer, tampoco en tumores con receptores de estrógenos positivos.

"Estos datos dan tranquilidad a las supervivientes a un cáncer que tienen un bebé tras ser diagnosticadas", ha señalado la oncóloga Erica L. Mayer, una de las autoras de este trabajo que se ha presentado en el congreso anual de ASCO que se celebra estos días en Chicago (Estados Unidos).

El cáncer de mama es el tumor más común en mujeres en edad fértil y el retraso de la maternidad hace que haya más riesgo de sufrir la enfermedad antes de dar por cerrados los planes reproductivos. No obstante, aunque la mitad de las mujeres jóvenes a las que diagnostican un tumor de este tipo dicen querer tener hijos, menos del 10 por ciento se quedan embarazadas tras el tratamiento.

De hecho, de todas las supervivientes al cáncer las que han vencido al cáncer de mama son las que tienen menos probabilidades de tener un bebé después del diagnóstico.

Esto se debe a la creencia errónea tanto de médicos como pacientes de que el embarazo podía aumentar la posibilidad de recurrencia de la enfermedad, en especial las afectadas por receptores de estrógenos positivos (ER-positivo), ante el temor de que los niveles hormonales durante el embarazo pudieran activar el crecimiento de células tumorales que hubieran permanecido ocultas en el organismo tras el tratamiento.

Asimismo, otra preocupación con respecto al embarazo en estas mujeres era la necesidad de interrumpir la terapia hormonal adyuvante (post-cirugía) antes de intentar lograr un embarazo, ya que se recomienda recibirla durante entre 5 y 10 años.

Por ello, este trabajo se basó en una revisión de los datos de 1.207 pacientes diagnosticadas con cáncer de mama no metastásico antes de 2008, todas ellas menores de 50 años. La mayoría (57%) tenían cáncer ER-positivo y más del 40 por ciento tenían factores pronósticos deficientes, como un tamaño tumoral grande y una diseminación del cáncer hacia los ganglios linfáticos axilares.

De todas ellas, 333 se quedaron embarazadas y por cada una se utilizaron tres pacientes con cáncer de características similares, pero no embarazadas.

El tiempo medio desde el diagnóstico hasta la concepción fue de 2,4 años, aunque las mujeres con cáncer de mama ER-positivo solían tardar algo más en conseguirlo. De hecho, el 23 por ciento de las pacientes con este subtipo quedó embarazada al menos 5 años tras el diagnóstico, en comparación con el 7 por ciento de pacientes con tumores ER-negativos.

TRAS UNA DÉCADA DE SEGUIMIENTO

Tras un seguimiento medio de aproximadamente 10 años desde el diagnóstico de cáncer, no hubo diferencias en la supervivencia libre de progresión entre las mujeres que se quedaron embarazadas y las que no lo hicieron, independientemente de los receptores de estrógenos.

Los análisis secundarios mostraron que no había diferencia en la supervivencia libre de enfermedad en comparación con las mujeres que no se quedaron embarazadas, independientemente de si el embarazo llegó a término o se produjo un aborto o de si habían amamantado a sus hijos.

Entre las supervivientes a un cáncer ER-positivo tampoco hubo diferencias en la supervivencia global entre las mujeres que se quedaron embarazadas y las que no lo hicieron. Por su parte, las que presentaban un subtipo ER-negativo y quedaron embarazadas tuvieron un 42 por ciento menos posibilidades de morir que aquellas que no quedaron embarazadas.

"Es posible que el embarazo pueda ser un factor protector para las pacientes con cáncer de mama ER-negativo, a través de mecanismos del sistema inmune o mecanismos hormonales, pero necesitamos más investigación en esto", según Matteo Lambertini, oncólogo en el Instituto Jules Bordet de Bruselas (Bélgica).

Y aunque hay datos limitados sobre la lactancia materna (solo 25 mujeres informaron de haber amamantado a su recién nacido), los resultados sugieren que la lactancia materna es factible, incluso después de la cirugía de mama.

Los autores reconocen que se necesitan más investigaciones para estudiar el efecto del embarazo sobre los resultados de salud de las mujeres con mutaciones BRCA, un grupo que generalmente desarrolla cáncer de mama a una edad más temprana.

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