Síndrome de ovario poliquístico: común pero con frecuencia ignorado

Ovarios
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Actualizado: viernes, 22 abril 2016 6:07

   MADRID, 22 Abr. (EDIZIONES) -

   Síndrome de ovario poliquístico es un síndrome femenino que aparece por el exceso de hormonas masculinas, los andrógenos, cuyos efectos varían en cada persona y según la edad a la que se presenta. Aunque suele manifestarse en la pubertad o poco después, en muchos casos resulta diagnosticada cuando la mujer acude a consulta para adelgazar o quedar embarazada.

   Su manifestación más común es el hirsutismo, un exceso de pelo terminal, un vello más masculino y en áreas propias de los varones, junto con alteraciones de la ovulación, que pueden llevar a que la menstruación no se presente cada mes.

   Según explica a Infosalus el doctor Héctor Francisco Escobar Morreale, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Ramón y Cajal de la Comunidad de Madrid, "se banalizan síntomas como el hirsutismo, cuando entre los 15 y los 18 años las chicas se encuentran en una etapa más vulnerable, en la que no piensan en los mayores riesgos de diabetes a partir de los 40, o en la década de los 30 preocupa más no poder tener hijos que padecer un ictus a los 60", comenta el doctor, profesor de la Universidad de Alcalá.

El nombre del síndrome genera confusión, aunque resulta de utilidad en el ambiente clínico dado que los profesionales lo conocen por esta denominación que procede de décadas atrás, cuando se diagnosticaba de forma visual.

   "No se trata de la existencia de quistes sino de folículos ováricos que se forman durante el proceso natural de la ovulación pero que, en su mayoría, no concluyen su ciclo de maduración. Se trata entonces de folículos ováricos que se han detenido en su maduración y en ningún caso son precancerosos", comenta el doctor Escobar Morreale.

   Las causas se desconocen aunque se cree que existe una predisposición personal que se presenta desde los inicios del desarrollo fetal o cuando se reinicia la función ovárica en la pubertad. Hasta el 28% de las mujeres que acuden al endocrinólogo para perder peso padecen el síndrome, un porcentaje que cuando se trata de la población general alcanza al 15% de las mujeres.

   "Faltan recursos y políticas de acción para el conocimiento de una enfermedad como esta que tiene tanta prevalencia entre la población femenina. No existe ninguna unidad médica específica en los hospitales españoles para el síndrome de ovario poliquístico a pesar de que su prevalencia es superior a la de la diabetes", afirma el facultativo.

ANTICONCEPTIVOS ORALES Y TERAPIAS ALTERNATIVAS

   Para realizar un diagnóstico es necesaria la existencia de un exceso de hormona masculina en sangre y/o en hirsutismo (aparición de pelo terminal en el labio o el mentón, el escote, en abdomen o la espalda, brazos y/o muslos), una disminución en la frecuencia de ovulación, y la ecografía, donde se busca un aumento de volumen o de número de folículos en los ovarios. La analítica sanguínea también descarta otros motivos como un exceso de prolactina o el fallo ovárico primario, que lleven a no ovular.

Su tratamiento se realiza con fármacos clásicos como los anticonceptivos orales que reducen los niveles en sangre de hormona masculina y su acceso a los tejidos, a la vez que regularizan los ciclos menstruales.

   Sin embargo, no siempre es necesario emplear fármacos ya que la depilación puede eliminar el hirsutismo y los trastornos menstruales no tienen porqué ser un problema: mientras las mujeres tengan un mínimo de seis reglas al año, se evita la hiperplasia del endometrio uterino.

El tratamiento del síndrome de ovario poliquístico (SOP) también incide en el estilo de vida para evitar factores como la obesidad, el tabaquismo y aumentar el ejercicio físico regular. Pero se trata de un trastorno que altera en gran medida la calidad de vida ya que la sociedad considera inaceptable en la mujer la existencia de pelo terminal, el síntoma más visible de la enfermedad, y también puede dificultar la fertilidad.

   Los resultados de los fármacos solo se ven tras varios ciclos de anticonceptivos, cuando son más evidentes los efectos sobre el acné, la seborrea o el hirsutismo. Sin embargo, hay que tener en cuenta los posibles efectos secundarios de estos fármacos que aumentan la incidencia de trombos entre las mujeres que los utilizan y cuentan con factores de riesgo como la hipertensión o tabaquismo a una edad superior a los 35 años. La alternativa más usada es la inducción de la regularidad menstrual a través de progestágenos que no llevan estrógenos.

   El hirsutismo puede tratarse sin anticonceptivos orales mediante antiandrógenos e inhibidores de alfa-reductasa, medicamentos que bloquean la acción de las hormonas masculinas y neutralizan sus efectos en los tejidos. Sin embargo, su uso exige medidas anticonceptivas fiables, como el dispositivo intrauterino, ya que de producirse embarazo se pueden feminizar los genitales del feto masculino. Salvo el acetato de ciproterona, único antiandrógeno aprobado en nuestro país, el resto sólo se administra como fármaco hospitalario de uso compasivo, requiriendo trámites administrativos más complejos.

HORMONAS MASCULINAS Y RIESGO CARDIOVASCULAR

   "No está aún claro si las hormonas masculinas o su combinación con la obesidad aumentan los riesgos de diabetes, hipertensión, resistencia a la insulina y los riesgos cardiovasculares. Lo que sí está claro es que la obesidad no conlleva por sí sola el desarrollo del síndrome de ovario poliquístico", comenta el doctor.

   Un exceso de hormona masculina en la mujer facilitaría el exceso de grasa abdominal, fomentando la resistencia a la insulina y sus enfermedades asociadas: diabetes, hipertensión, enfermedad arterioesclerótica precoz, y dislipidemia. "No se ha demostrado aún la relación entre el síndrome de ovario poliquístico y un aumento en los eventos cardiovasculares o más muerte cardiovascular. Sin embargo, es clave la necesidad de reducir los factores de riesgo en estas mujeres", añade el doctor Escobar Morreale.

   Según señala el facultativo, hay que trabajar en el manejo y la prevención de la enfermedad en estas mujeres en las que existe un riesgo entre cinco y diez veces mayor de diabetes, en las que esta enfermedad debuta antes y existe un mayor riesgo de diabetes gestacional. Las guías clínicas aún no contemplan la detección del SOP en mujeres con obesidad y diabetes.

   "El mayor problema es el desconocimiento de la enfermedad, en muchas personas sólo se trata el hirsutismo como un problema dermatológico y no se dirigen al síndrome, hay que desarrollar unidades multidisciplinares", concluye el doctor Escobar, que apoya la labor que realizan organizaciones de pacientes como la Asociación Española de Síndrome de Ovario Poliquístico (AESOP).