Consejos básicos para una alimentación segura en el embarazo

Embarazada, alimentación
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / ND3000
Publicado 12/12/2017 8:17:42CET

   MADRID, 12 Dic. (EDIZIONES) -

   La alimentación de la madre durante el embarazo es muy importante en primer lugar por ella misma. Durante este periodo se producen un montón de cambios en su cuerpo y tiene que asegurarse un buen estado nutricional de cara a facilitar un buen soporte alimenticio al feto. Después, y lo más importante, por el desarrollo del propio feto. Por ello es esencial seguir una dieta variada y equilibrada durante esta etapa.

   "La nutrición de la embarazada afecta a su propio bienestar, ya que los cambios hemodinámicos y físicos son mejor tolerados con una mejor alimentación, y también se afronta mejor el parto y el puerperio. Además, la alimentación de la madre tiene efectos a otros niveles, como en el desarrollo del sistema nervioso fetal y en el madurativo del bebé", subraya en una entrevista con Infosalus la doctora Esther Pérez, adjunta del servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Infanta Elena de Valdemoro (Madrid).

   Según explica la experta, el bebé percibe los nutrientes a través del cordón umbilical. "Es la forma de conexión. Dentro del útero materno la placenta es el medio de comunicación entre la madre y el feto. El flujo sanguíneo materno (donde están todos los nutrientes) llega al feto a través de la placenta. Cuanto mejor esté nutricionalmente la madre, mejor lo estará el feto. Además, es importante para evitar carencias de ácido fólico y anemias severas, que pueden llegar a afectar al desarrollo del sistema nervioso fetal, o incluso tener efectos negativos sobre el embarazo, como un parto prematuro o un bajo peso al nacer", apostilla.

CONSEJOS PARA UNA ALIMENTACIÓN SANA EN EL EMBARAZO

   Así, junto con la ayuda de la Agencia Española de Consumo, Seguridad alimentaria, y nutrición (AECOSAN), la experta enumera una serie de recomendaciones para todas las mujeres encinta:

   1.- No hay que comer el doble sino el doble de mejor. Intentar comer de todo de forma equilibrada, es decir, conseguir una adecuada ingesta de proteínas, de hidratos de carbono y de grasas. Consume con moderación fritos, así como alimentos ricos en grasas y azúcares. Modera el consumo de sal.

   2.- Modera el consumo de cafeína de cualquier fuente (café, té, bebidas de cola, bebidas 'energéticas', yerba mate)

   3.- Tener cuidado con leche cruda y quesos frescos o de pasta blanda (Brie, Camembert, tipo Burgos o quesos latinos, mozzarella y quesos azules) para evitar la listeriosis. Si en la etiqueta no dice que este*n hechos con leche pasteurizada, mejor no tomarlos. Quita la corteza de todos los quesos.

   4.- Hay que lavar con lejía alimentaria todos aquellos vegetales frescos que no hayan pasado por un proceso industrializado. Muy importante también es limpiar las superficies de la cocina y del frigorífico también para evitar la listeria.

   5.- Congelar el pescado para embarazadas y niños para evitar el anisakis. Hacer un consumo moderado de pescados grandes, como los atunes, porque acumulan más metales pesados, como el mercurio. El pescado marisco se recomienda dos raciones a la semana, como los berberechos, porque tienen hierro. El pescado con más ácidos grasos mejor, como pescados pequeños como sardinas, y luego los pescados blancos. Pescado crudo (tipo sushi, sashimi, ceviche, carpaccios), pescado ahumado refrigerado o marinado así como ostras, almejas o mejillones crudos, mejor no consumirlos.

   6.- Evitar ayunos prolongados e intentar realizar las 5 comidas al día. Si se quiere tener un tentempié que sea de fruta y de frutos secos, pero sin abusar. Combinar una buena alimentación con moverse y con realizar actividad física.

   7.- Cocina completamente las carnes hasta alcanzar los 71 ºC (debe cambiar de color en el centro del producto) si no se es inmune a la toxoplasmosis, también se extiende a la listeria, evitar todo tipo de comidas no cocinadas como sushi, carnes o pescados no procesados, carne cruda o poco hecha (carpaccios); consumo de productos cárnicos crudos curados (chorizo, salchichón, salami, jamón curado, por ejemplo), o incluso patés que se vendan refrigerados.

   8.- Los productos cárnicos loncheados envasados sí pueden consumirse después de cocinarse a más de 71 ºC (en croquetas, rehogados, o pizzas por ejemplo).

   9.- Debes mantenerte bien hidratada, y beber de dos a tres litros de agua al día siempre que se pueda.

   10.- Es importante para las náuseas y los vómitos romper la recomendación de comer de forma equilibrada. "Hay que comer lo que te apetezca porque si no lo vas a vomitar. Conviene comer muchas veces al día pero poca cantidad, sobre todo alimentos sólidos, poco especiados, y bajos en grasa. No hay que forzar a comer algo que no apetezca, y cuando se pase la sintomatología volver a la dieta equilibrada", apostilla la doctora.

   11.- Hay que hacer hincapié en la ingesta de calcio y, en caso de ser intolerante a la proteína de leche de vaca, hay otras formas de consumirlo, a través de las legumbres, de lácteos como el yogur o el queso, las almendras, la leche de avena o de arroz, a través del sésamo, por ejemplo.

   12.- Intentar evitar los brotes crudos, como la soja o la alfalfa, por ejemplo; además de los huevos crudos o preparaciones elaboradas con huevo crudo (salsas y mayonesas caseras, mousses, merengues y pasteles caseros, tiramisú, helados caseros, ponches de huevo, entre otros).

   13.- Evitar el consumo de sándwiches envasados y de otros alimentos preparados que contengan vegetales, huevo, carne, fiambres, pescado y derivados.

   14.- No beber alcohol.

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