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Los mayores que viven en pisos sin ascensor, más propensos a la fragilidad

Mayores, andador
PIXABAY
Publicado 15/11/2016 14:24:55CET

   MADRID, 15 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Una investigación de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) ha evaluado cómo las condiciones de la vivienda pueden influir en la salud funcional de los mayores de 65 años y han visto que algunos aspectos como la ausencia de ascensor o de calefacción se asocia a una peor función física.

   De este modo, los resultados publicados en la revista 'Journal of Epidemiology and Community Health' mostraron que vivir en pisos sin ascensor se asocia a una mayor frecuencia de fragilidad mientras que hacerlo en casas sin calefacción se relaciona con índices más bajos de equilibrio, velocidad y resistencia.

   El estudio se basó en los datos individuales de 2.012 ancianos no institucionalizados procedentes de la cohorte española Seniors-ENRICA (Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España), de quienes evaluaron las condiciones de sus viviendas y realizaron pruebas físicas para determinar aspectos como problemas del equilibrio, lentitud en la marcha o baja fuerza muscular.

   Esta información permitió construir una serie de indicadores de limitación funcional, como la presencia de problemas de movilidad o agilidad, pérdida de fuerza, lentitud, fatiga, baja actividad física o pérdida no intencional de peso.

   Una de las evaluaciones practicadas para establecer dichos indicadores fue el test 'SPPB', que determina la funcionalidad de los miembros inferiores mediante la realización de varias pruebas que miden el equilibrio, la velocidad de la marcha y la resistencia del anciano.

   El trabajo también concluye que estos resultados no se explican por el nivel educativo o la ocupación previa de los participantes, y sugiere que una mejora de las condiciones de vivienda de los ancianos ayudaría a mantener su buena función física durante más tiempo, y por tanto disminuir su probabilidad de dependencia funcional.

   El estudio fue llevado a cabo por investigadores del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública y del Departamento de Psiquiatría de la UAM, con la colaboración del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (CIBERSAM).

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