Pero no la enfermedad subyacente

Mantener la mente activa puede retrasar los síntomas de Alzheimer

Cerebro, Alzheimer, demencia
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Publicado 25/02/2016 7:37:35CET

   MADRID, 25 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Las personas que se mantienen física y mentalmente sanas en la mediana edad pueden ayudar a evitar los síntomas de la enfermedad de Alzheimer, pero la actividad no afecta a los cambios fundamentales de la enfermedad en el cerebro para la mayoría de las personas, según concluye un estudio publicado en la edición digital de este miércoles de 'Neurology', la revista médica de la Academia Americana de Neurología.

   Los resultados difieren de las personas que son portadoras de un gen relacionado con la enfermedad de Alzheimer, llamado APOE4, que afecta a alrededor del 20 por ciento de la población. Los que tienen el gen, tenían al menos 14 años de educación y se mantenían mentalmente activos en la mediana edad presentaban niveles más bajos de proteínas, llamadas placas amiloides, que pueden acumularse en el tejido cerebral y llevar a la enfermedad de Alzheimer que los que tienen el gen y un alto nivel de educación, pero que no se mantuvieron mentalmente activos en la mediana edad.

   Entre los individuos con APOE4 y alto nivel educativo, las tasas de amiloide predichas a los 79 años de edad en los que se mantienen mentalmente activos (percentil 67) serían las mismos que los niveles de amiloide a los 74 años de edad que los que no se mantienen activos mentalmente (percentil 33).

   "Estudios recientes han mostrado resultados contradictorios sobre el valor de la actividad física y mental relacionado con el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer y nosotros nos dimos cuenta de que los niveles de educación diferían en esos estudios", explica el autor del trabajo, Prashanthi Vemuri, de la Clínica Mayo de Rochester, en Minnesota, Estados Unidos.

   "Cuando miramos específicamente el nivel de aprendizaje de por vida, encontramos que los portadores del gen APOE4 que tenían educación superior y continuaron aprendiendo a lo largo de la mediana edad registraban menos depósitos de amiloide en las imágenes en comparación con aquellos que no continuaron con la actividad intelectual en la mediana edad", destaca.

   Vemuri dice que los resultados generales para personas que no portan el gen no debe disuadir a la gente de hacer ejercicio y tomar parte en actividades como leer libros y revistas, jugar a juegos y el uso de computadoras. "Hay evidencia sustancial de que estas actividades ayudan a retrasar la aparición de problemas de la memoria y el pensamiento --plantea Vemuri--. Lo que no sabemos es cómo funciona este proceso".

   Para el estudio, los investigadores evaluaron a 393 personas sin demencia que formaron parte del 'Mayo Clinic Study of Aging', de los cuales, 53 presentaban deterioro cognitivo leve. Todos tenían 70 años de edad o más y se dividieron en dos grupos, los que tenían más de 14 años de educación y los que tenían menos.

   Luego, los investigadores emplearon imágenes por resonancia magnética y PET para buscar biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer y les realizaron cuestionarios para evaluar la actividad intelectual y física semanal en la mediana edad.

   Para el grupo en su conjunto, la educación, la ocupación y la actividad mental y física en la mediana edad parecía tener poco o ningún efecto sobre las tasas de empeoramiento de las placas amiloides, el metabolismo de la glucosa cerebral y el volumen del cerebro. Pero en los portadores del APOE4 con alta educación y aprendizaje continuo de por vida, había menos deposición de amiloide en el cerebro que las personas con alto nivel de educación que no seguían aprendiendo.

   "Es posible aquellos que no mantienen una actividad intelectual en la edad media lo hicieron porque tenían niveles más altos de las placas de amiloide", propone Vemuri. "Aunque hay muchas limitaciones en este estudio, nuestros resultados muestran que se necesita más investigación y sugiere que los diferentes niveles educativos de otros estudios recientes pueden explicar los resultados contradictorios observados en la literatura de investigación", concluye.

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