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'Cáncer de próstata en primera persona'

Incontinencia urinaria, disfunción eréctil y trastornos intestinales, principales problemas del cáncer de próstata

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Actualizado 15/03/2017 14:34:02 CET

MADRID, 15 Mar. (EUROPA PRESS) -

La incontinencia urinaria, la estenosis uretral, la disfunción eréctil (conocida como impotencia) y los trastornos intestinales son los principales problemas que afectan a los pacientes con cáncer de próstata, según ha informado el oncólogo médico y miembro del Grupo Español de Oncología Genitourinaria (SOGUG), Enrique Gallardo.

Precisamente, esta afirmación la realizan diversos pacientes en la iniciativa 'Cáncer de próstata en primera persona', llevada a cabo por la Fundación Más Que Ideas, con la colaboración de la Asociación Española de Urología (AEU), el Grupo Español de Oncología Genitourinaria (SOGUG), la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR) el Grupo de Tumores Urológicos (SEOR-URONCOR) e IPSEN.

"Este proyecto nos ha permitido detectar cuáles son las principales necesidades que aparecen tras el diagnóstico y también saber qué recursos, apoyos e información serían útiles para mejorar sus vidas. La información reflejada en este informe nos ayudará a todos a conocer mejor la realidad de la persona con cáncer de próstata y a impulsar iniciativas y servicios más acordes con lo que el paciente necesita", ha comentado el presidente de la fundación, Diego Villalón.

En concreto, según se desprende del trabajo, los pacientes tienen dificultades de ámbito sexual como consecuencia de los tratamientos como, por ejemplo, la cirugía, radioterapia o el tratamiento hormonal, el cual puede prolongarse en el tiempo y es uno de los factores que más preocupa e inquieta al paciente afectando a la percepción de masculinidad que tiene el paciente de sí mismo.

"No hay que olvidar que vivimos en una sociedad donde la virilidad todavía se mide por el tamaño y por la capacidad de penetración del pene, de manera que, frecuentemente, el paciente asocia la pérdida de la función eréctil con la pérdida de su 'masculinidad', lo que en muchas ocasiones implica rabia, tristeza, sensación de vulnerabilidad, pérdida de la autoconfianza y, todo ello, puede afectar su vida personal, social y sexual, produciéndose cambios a nivel cognitivo, emocional y conductual", ha explicado la psicooncóloga y oncosexóloga del Hospital Parc Taulí de Sabadell, Rosanna Mirapeix.

Sin embargo, un aspecto que suelen destacar los pacientes es que la situación devenida a consecuencia de la disfunción eréctil les ha permitido descubrir otro tipo de sexualidad, no centrada en la penetración y que es igualmente placentera. Así, la información y el asesoramiento médico para abordar las dificultades de ámbito sexual han ayudado a varios de los participantes a adoptar técnicas que les han permitido desarrollar una vida sexual plena y placentera.

ALTERACIONES URINARIAS

Ahora bien, a diferencia de las alteraciones sexuales, no todos los pacientes tienen incontinencia urinaria a consecuencia de los tratamientos, si bien todos reconocen que puede llegar a ser "más humillante" para la persona que la disfunción eréctil, pudiendo tener repercusiones emocionales y sociales de mayor alcance.

"Recuerdo mi primer paseo con el pañal puesto. Al principio me daba miedo salir a la calle y sientes que la gente te va mirando. Piensas que eres objeto de las miradas", ha reconocido uno de los pacientes que han participado en la iniciativa, al tiempo que ha destacado la importancia de acceder a programas de rehabilitación que permitan ejercitar el suelo pélvico y eliminar o reducir la incontinencia.

Y es que, a diferencia del abordaje de las dificultades de ámbito sexual, que se considera insuficiente, sí que se cree que existe una mayor implementación de servicios de apoyo frente a la incontinencia.

"Disponer de consultas específicas de rehabilitación de suelo pélvico con personal especializado que va monitorizando el volumen de las pérdidas diarias y haciendo un programa y seguimiento individualizado, resulta trascendente en el proceso de atención de estos pacientes. Esto permite una recuperación más precoz de la continencia urinaria. Igualmente, en los casos en los que persista la misma con suficiente intensidad para alterar su calidad de vida, se dispone de recursos quirúrgicos capaces de solucionarlo", ha señalado el urólogo y presidente de la Asociación Española de Urología (AEU), Bernardino Miñana.

Otro de los miedos más recurrentes que experimentan los pacientes tiene ver con el seguimiento clínico de su enfermedad. De hecho, uno de los participantes lo ha definido como 'PSA-fobia', haciendo referencia a la incertidumbre que experimenta la persona ante posibles cambios en los niveles del PSA. "Existe una cierta 'PSA-fobia' entre quienes estamos diagnosticados de un cáncer de próstata. Cuando lo ves subir piensas que se estará reactivando el tumor. Siempre estamos pendientes de que todo vaya bien y el PSA se mantenga en ciertos niveles", ha señalado.

Además, los expertos médicos y los pacientes han destacado la importancia que tiene la situación psicológica de la persona para afrontar las secuelas de los tratamientos, tal y como sucede con las alteraciones sexuales, en las que la confianza en uno mismo y la autoestima influyen en la respuesta sexual.

Así, los pacientes han señalado diferentes vías a través de las cuales se puede lograr una situación emocional estable durante el proceso de la enfermedad como, por ejemplo, acceder a profesionales de la psicooncología; permitirse el desahogo emocional, dialogar y compartir las inquietudes; y mejorar la interacción con el profesional médico.

"Las personas que tenemos cáncer de próstata muchas veces no sabemos dónde acudir y dónde resolver las preguntas que nos hacemos por ejemplo sobre sexualidad o incontinencia. Creo que debería crearse una asociación de pacientes porque son muchos los hombres que tienen cáncer de próstata y sería muy bueno poder contar con este recurso", ha señalado uno de los pacientes.

FALTA DE ABORDAJE APROPIADO DE EFECTOS SECUNDARIOS Y SECUELAS

Por otra parte, los enfermos han subrayado la necesidad de tener un abordaje "más continuo e integral" de los efectos secundarios y secuelas de los tratamientos. Para ello, han propuesto incluir otros profesionales en el equipo asistencial y favorecer el acceso a programas de rehabilitación del suelo pélvico.

"El mejor escenario a nivel hospitalario es el 'Comité de Tumores', en España más del 90 por ciento de los hospitales lo tienen, y es donde deben estar oncólogos radioterápicos, oncólogos médicos, urólogos, radiólogos, patólogos, medicina nuclear, enfermería y la llamada 'gestora de casos' o persona encargada de gestionar, vehiculizar y organizar las actividades que se generan a través del comité", ha argumentado el oncólogo radioterápico y miembro de la Sociedad Española de Oncología Radioterápico (SEOR) y del Grupo de Tumores Urológicos (SEOR-URONCOR), Iván Henríquez.

Finalmente, los pacientes han asegurado que los profesionales que les han tratado están preparados y formados para el tratamiento del tumor, pero la asistencia que han recibido no contempla un abordaje apropiado y completo de lo que sucede a consecuencia de los tratamientos. "Mi mayor preocupación tuvo que ver con la sexualidad y la incontinencia. No me preocupaba otra cosa. Pero no tuve ninguna orientación especializada ni información sobre ello. Se necesita un mayor abordaje de estas secuelas", ha zanjado uno de ellos.

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