Encuentran el 'talón de Aquiles' del cáncer de próstata más agresivo

Metastasis de cáncer de prostata
PIXABAY - Archivo
Publicado 03/05/2018 18:24:29CET

MADRID, 3 May. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) han descubrierto una nueva y prometedora línea de ataque contra el cáncer de próstata más agresivo, que se resiste al tratamiento habitual.

Los tumores que reaparecen o no responden a la cirugía o radioterapia generalmente se tratan con terapias hormonales que se enfocan en la dependencia del cáncer a la testosterona. Desafortunadamente, la mayoría de los cánceres finalmente desarrollan resistencia a la terapia hormonal y se vuelven aún más agresivos, lo que lleva a lo que se conoce como enfermedad "resistente a la castración", que casi siempre es fatal.

Como parte de una estrategia de "crecimiento primero", muchos cánceres contienen mutaciones genéticas que los impulsan a producir proteínas a un ritmo tan alto que corren el riesgo de desencadenar mecanismos de autodestrucción incorporados en las células, según estudios realizados previamente por el equipo de investigadores liderado por el autor principal de esta nueva investigación, Davide Ruggero, profesor de Urología en la UCSF.

Pero los cánceres de próstata agresivos y resistentes al tratamiento suelen contener múltiples mutaciones de este tipo, lo que llevó a Ruggero y su equipo a preguntarse cómo se sostienen esos cánceres bajo la presión de tanta producción de proteínas.

En esta nueva investigación, publicada 'online' en la revista Science Translational Medicine, se ha realizado el análisis de cientos de tumores de próstata humanos, revelando que los cánceres más agresivos dependen de una respuesta de estrés celular incorporada para frenar su propia fisiología. Los experimentos en ratones y con células humanas han mostrado que bloquear esta respuesta al estrés con un fármaco experimental, que anteriormente mejoraba la cognición y restauraba la memoria después del daño cerebral en roedores, hace que las células cancerosas resistentes al tratamiento se autodestruyan dejando intactas las células normales.

"Hemos aprendido que las células cancerosas se vuelven 'adictas' a la síntesis de proteínas para alimentar su necesidad de crecimiento a alta velocidad, pero esta dependencia también es una desventaja: demasiada síntesis de proteínas puede volverse tóxica", ha explicado Ruggero, quien añade que han conseguido descubrir las restricciones moleculares que permiten que las células cancerosas mantengan su adicción bajo control. "Si eliminamos estas restricciones rápidamente se agotan bajo la presión de su propia codicia de proteínas", ha remarcado.

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