Características de la depresión del anciano

DEPRESIÓN ANCIANOS
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Publicado 16/03/2018 8:47:47CET

   MADRID, 16 Mar. (EDIZIONES) -

   La depresión en los adultos mayores es un problema generalizado, pero no es una parte normal del envejecimiento. Con frecuencia, ni se reconoce a estos pacientes, ni estos reciben tratamiento. La depresión que tiene lugar a partir de los 60 años es la misma enfermedad que puede padecer el resto de adultos, si bien cuenta con algunas características que la distinguen.

   "Las enfermedades depresivas en los mayores tienden a ser recurrentes y afectan a un 15% de los que viven en la comunidad, pero puede presentarse en una de cada dos personas que vive en una residencia", subraya en una entrevista con Infosalus el especialista en Psiquiatría de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), el doctor Jorge Pla Vidal. Asimismo, precisa que la depresión en el anciano, como en el resto de pacientes adultos, es más frecuente en las mujeres que en los varones. "Dos mujeres por cada varón", precisa.

   En primer lugar, una de las características que distinguen a la enfermedad en esta época de la vida es que en ella la tristeza no está siempre presente en un primer plano, según explica el también master en Psicogeriatría por la Universidad Autónoma de Barcelona.

   Así señala que, en un 50% de los casos, las alteraciones cognitivas están presentes en la depresión en los adultos de más de 60, que ven cómo sus capacidades somáticas también se afectan conforme se van ganando años. "Ya no tienen la misma capacidad para oír o ver, para concentrarse, o presentan alteraciones en la memoria, por ejemplo", indica.

   Otra de sus características es que la sintomatología en los pacientes mayores es de menor intensidad y además fluctuante, no siempre está presente la depresión. Por ello, el experto argumenta que puede ser difícil diagnosticar. "Acuden a su médico de cabecera, que tiene cinco minutos para revisarles, y aparecen con una queja somática, presentan una molestia abdominal inespecífica, una sensación de malestar, de cansancio, o de que no duermen bien, cuando en realidad hay de fondo un cuadro depresivo", sostiene.

   A su vez, otro de los rasgos identificativos de la depresión en los ancianos es que más del 85% de pacientes de más de 60, y con tentativas de suicidio, tienen o tenían una depresión. "Con lo cual, si se puede tratar la depresión se puede prevenir el suicidio a estas edades", advierte el doctor Pla.

   Aquí indica que la depresión en las personas ancianas también se distingue por que el antidepresivo es el fármaco más indicado para el suicidio, a diferencia de otras edades en las que no está comprobado este efecto protector del fármaco.

¿QUÉ PUEDE LLEVAR A UN ANCIANO A LA DEPRESIÓN?

   Sobre las razones que pueden llevar a una persona a tener depresión en la última etapa de su vida, el especialista de la Clínica Universidad de Navarra apunta a los factores biológicos, psicológicos o personales, y a los sociales. "Uno es más vulnerable a la depresión a partir de los 60 si es más neurótico que una persona que no lo es, si no se es proactivo, si vive en soledad, si ha perdido a seres queridos, gracias a la propia limitación o discapacidad que va apareciendo con la edad, la jubilación o la pérdida de salud", cita como ejemplos el experto.

   A su vez, indica que, como sucede en el caso de la depresión en otras fases de la vida, no sólo suele desencadenarse la enfermedad por un solo factor, sino por una confluencia de ellos.

   Por ello, el doctor Pla recomienda ser proactivo en el envejecimiento, el tener una visión de mi propia vida, el pensar que sólo uno mismo es el que puede cambiarla, el tener una visión positiva de lo que se ha vivido y logrado, el convivir con niños en la misma casa, el hacer deporte con regularidad o seguir una buena alimentación basada en la dieta mediterránea.

   "Hasta el 80% de casos de depresión a partir de los 60 se puede curar. No sólo con fármacos como los antidepresivos, los más indicados, también la psicoterapia, u otras técnicas de tratamiento físico (como el electrochoque o la luminoterapia) en algunas formas de depresión, además de la dieta y del ejercicio físico regular".