El veneno de un caracol marino, potente analgésico

'Conus Regius', Cono, Caracol Marino
GETTY
Publicado 21/02/2017 8:08:38CET

   MADRID, 21 Feb. (EUROPA PRESS) -

   Un pequeño caracol puede ofrecer una alternativa a los opioides para aliviar el dolor. Científicos de la Universidad de Utah, en Estados Unidos, han encontrado un compuesto que bloquea el dolor dirigiéndose a una vía no asociada con los opioides y su investigación en roedores indica que los beneficios continúan mucho después de que el compuesto haya sido eliminado del cuerpo, como se informa en un artículo publicado este lunes en 'Proceedings of the National Academy of Sciences'.

   La crisis de los opioides ha alcanzado proporciones epidémicas, ya que los opiáceos son altamente adictivos y según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, 91 estadounidenses mueren cada día por una sobredosis de opioides. La comunidad médica necesita terapias alternativas que no dependan de las vías opioides para aliviar el dolor.

   "La naturaleza ha desarrollado moléculas que son extremadamente sofisticadas y pueden tener aplicaciones inesperadas", señala uno de los investigadores del nuevo compuesto, Baldomero Olivera, profesor de Biología en la Universidad de Utah, en Estados Unidos. "Estábamos interesados en usar venenos para entender diferentes vías del sistema nervioso", añade.

'Conus regius', un pequeño caracol marino común del Mar Caribe, va armado con un golpe venenoso, capaz de paralizar y matar a sus presas. En este estudio, los investigadores descubrieron que un compuesto aislado del veneno del caracol, Rg1A, actúa sobre una vía del dolor distinta a la que se dirigen los fármacos opiáceos.

   Usando modelos de roedores, los científicos demostraron que los receptores nicotínicos de acetilcolina (nAChR) Delta 9\Delta 10 funcionan como un receptor de una vía del dolor y que RgIA4 es un compuesto eficaz para bloquear este receptor. La vía se suma a un pequeño número de caminos no opioideos que podrían desarrollarse para tratar el dolor crónico y curiosamente, la duración del alivio del dolor es larga, superando en gran medida la presencia del compuesto en el sistema del animal.

UN POSIBLE EFECTO RESTAURADOR DE ELEMENTOS DEL SISTEMA NERVIOSO

   El compuesto funciona a través del cuerpo durante cuatro horas, pero los científicos encontraron que los efectos beneficiosos van más allá de ese tiempo. "Encontramos que el compuesto aún estaba funcionando 72 horas después de la inyección, todavía evitando el dolor", resalta el científico J. Michael McIntosh, profesor de Psiquiatría en el Departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de Utah. La duración del resultado puede sugerir que el compuesto del caracol tiene un efecto restaurador sobre algunos componentes del sistema nervioso.

   "Lo que es particularmente emocionante de estos resultados es el aspecto de la prevención --señala McIntosh--. Una vez que se ha desarrollado el dolor crónico, es difícil de tratar. Este compuesto ofrece una nueva vía potencial para prevenir el desarrollo del dolor en primer lugar y ofrecer una nueva terapia a los pacientes que se han quedado sin opciones".

   El siguiente paso de estos investigadores es realizar pruebas preclínicas para investigar la seguridad y efectividad de una nueva terapia con fármacos. Investigaciones anteriores habían demostrado que RgIA era eficaz en roedores, pero los científicos querían asegurarse de que tenían un compuesto que funcionaría en las personas.

   Utilizaron la química sintética para elaborar 20 análogos del compuesto y comenzaron con uno clave (RgIA) que encajaba en una cerradura (receptor nAChR \Delta9\Delta 10) y lo usaron como una plantilla, desarrollando nuevas llaves (análogos) con configuraciones ligeramente diferentes. De esta forma, vieron que el que mejor se ajustaba a la cerradura era el análogo RgIA4 estrechamente unido al receptor humano.

   Para probar si el compuesto aliviaba el dolor, los científicos lo administraron a roedores expuestos a un fármaco quimioterápico que causa extrema sensibilidad al frío, así como hipersensibilidad al tacto. "Interacciones que normalmente no son dolorosas, como hojas frotando contra el cuerpo o pantalones contra la pierna, se vuelve ndolorosa", describe McIntosh.

   Mientras que los roedores no tratados experimentaron dolor después de la exposición al fármaco de quimioterapia, los que recibieron el compuesto no experimentaron dolor, ni los animales que fueron genéticamente alterados para carecer del receptor de vía del dolor. Este trabajo demuestra que nAChR \Delta 9\Delta 10 actúa como un receptor de vía del dolor y que RgIA4 impide que el receptor se active.

   La mayoría de los medicamentos para el dolor disponibles hoy funcionan a través de un número limitado de vías y no son suficientes para aliviar el dolor crónico. "RgIA4 funciona por un camino completamente nuevo, que abre la puerta a nuevas oportunidades para tratar el dolor --subraya McIntosh--. Creemos que los fármacos que funcionan por esta vía pueden reducir la carga del uso de opiáceos".

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