Menos del 50% de los diabéticos controla la glucosa postprandial, lo que puede producir nefropatía o deterioro cognitivo

Agujas de insulina para diabéticos
FLICKR/ HEATHER AITKEN/CCBY - Archivo
Publicado 12/06/2018 13:55:21CET

MADRID, 12 Jun. (EUROPA PRESS) -

Menos del 50 por ciento de las personas en tratamiento por diabetes tiene bien controlada la glucosa postpandrial, los niveles de azúcar tras las comidas, lo que a la larga produce complicaciones graves de la enfermedad, como nefropatía, retinopatía o deterioro cognitivo, tal y como ha avisado el jefe del departamento de Endocrinología y Nutrición de los Hospitales Quirón Salud Pozuelo, el doctor Esteban Jódar.

Así se ha expresado durante la presentación de la campaña 'Pongamos sobre la mesa el control de la glucemia postprandial', puesta en marcha por la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición y Novo Nordisk, con la colaboración del chef Pepe Rodríguez.

La iniciativa pretende sensibilizar y dar a conocer la importancia del control del nivel de azúcar en sangre después de comer en los diabéticos, 6 millones en España, además de que promover "el diálogo entre pacientes y profesionales sanitarios" en este sentido, tal y como ha explicado la directora de Relaciones Institucionales de Novo Nordisk España, Marta Carrera.

"Para bajar la hemoglobina glicosilada de 8-7,5 por ciento a 7 por ciento o menos, el objetivo general que protege de complicaciones crónicas muy graves, hay que controlar la glucemia postprandial", ha explicado el doctor Jódar.

La glucemia postprandial, "un concepto que muchas personas con diabetes desconocen", ha subrayado el experto, puede presentarse con picos muy elevados y provocar una hiperglucemia posprandial excesiva. Los picos elevados de glucemia tras las comidas contribuyen a la variabilidad glucémica".

Las oscilaciones amplias de glucemia, "aún con una buena o aceptable hemoglobina glicosilada, aumentan el tiempo que la persona con diabetes pasa con valores demasiados altos o bajos", ha explicado Jódar, lo que también aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Es habitual que los diabéticos midan su nivel de azúcar antes de cada comida y que no lo hagan después para conocer el impacto de lo que han comido sobre su glucemia.

Sin embargo, "si una persona con diabetes observa cómo una determinada comida en una cantidad concreta le sube el azúcar, puede así ajustar mejor la dosis de insulina antes de volver a comerla la próxima vez", según el doctor Jódar.

AUMENTAR LA INFORMACIÓN Y EL INTERÉS

Aunque el experto reconoce que los diabéticos "necesitan mucha información" y que "no es sencillo" controlar la enfermedad, sí que ha subrayado que "tienen que ser capaces de anticipar que si comen cierto alimento, ese día necesitarán más insulina".

En este sentido, hay algunos alimentos que suben más el azúcar después de las comidas, como el arroz, lo que no significa que las personas que tienen diabetes deban dejar de comerlo, si no que "hay que enseñarles a comer correctamente y a ajustar la dosis de insulina en función de lo que van a comer", ha abundado el doctor Jódar, que ha hecho hincapié en el papel de las nuevas tecnologías como "armas" que ayudan a calcular las dosis extra de insulina que necesitan.

Además, hay otra circunstancia que favorece la necesidad de un buen control de los niveles de azúcar en sangre tras las comidas y es que "las insulinas rápidas actuales que tenemos en el mercado no llegan a la velocidad de acción que tiene la insulina fisiológica de una persona sana", según Carrera.

No obstante, las de acción ultra-rápida son claves en este contexto por su "rapídisimo inicio de acción y su ajustada duración" porque permiten "no sólo má comodidad para la persona con diabetes, como no tener que esperar antes de empezar a comer o sufrir menos hiploglucemias, sino también para controlar mejor los picos posprandiales", ha destacado el jefe de Endocrinología y Nutrición de los Hospitales Quirón Salud Pozuelo.

También es necesario resaltar que, tal y como ha hecho el doctor Jódar, "un médico y una enfermera no tienen tiempo para informar al paciente de qué debe comer, tienen cinco minutos por paciente" pero es vital "aumentar el conocimiento e interés de los profesionales sanitarios y las personas con diabetes sobre el control de la glucemia" porque "mejora la calidad de vida".