Los antivirales orales: tenofovir y el entecavir

Hepatólogos afirman que los nuevos fármacos detienen la replicación del virus de la hepatitis B en el 99% de los casos

Actualizado 07/10/2014 2:18:39 CET

MADRID, 21 Feb. (EUROPA PRESS) -

Expertos de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) han afirmado, en el marco del Congreso de la AEEH, que se han presentado nuevos estudios que verifican la eficacia de entecavir y tenofovir, los dos últimos antivirales orales disponibles, han demostrado evitar la progresión del virus de la hepatitis B en un 99% de los casos.

Como no existe un tratamiento específico que logra revertir el virus de la hepatitis B, las medidas actuales se centran en mantener el bienestar y el equilibrio nutricional, así como en conseguir frenar la proliferación del virus.

Actualmente, existen dos tratamientos farmacológicos distintos para lograr el control del virus, los antivirales orales y el interferón. De estos, los que más se utilizan son los antivirales orales tenofovir y el entecavir, tratamientos que se administran por vía oral a aquellos pacientes que tienen replicación viral activa y mediante los cuales conseguimos suprimir la reproducción del virus y, con ello, la prevención de la cirrosis y cáncer hepático.

Aun así, no existe un tratamiento para la eliminación del virus ya que esta ocurre de forma excepcional (espontáneamente o bien mediante la administración de antivirales) en solo un 2% - 3% de los casos.

El congreso se presentaran resultados de practica clínica del uso de estos antivirales en España, con los que hasta el momento solo se disponía de resultados de ensayos de registro. "Los nuevos datos constatan los resultados obtenidos hasta el momento mediante registro, donde se verifica la efectividad de los antivirales incluso en pacientes con un perfil clínico más complejo (diabetes, comorbilidad, hipertensión, etc.)", destaca la miembro de la AEEH y hepatóloga del Hospital Clínic de Barcelona, la doctora María Buti, quien añade que "los resultados son muy buenos ya que revelan como prácticamente todos los enfermos consiguen eliminar en un 99% la replicación del virus".

La hepatitis B es una enfermedad infecciosa del hígado que se caracteriza por causar una necrosis hepatocelular e inflamación del órgano, pudiendo dar lugar tanto a un cuadro agudo como crónico, y que puede desembocar con un alto riesgo de muerte por cirrosis y cáncer hepático.

A pesar de la eficacia y seguridad de la vacuna contra la hepatitis B aprobada en 1982, gracias a la que se ha podido vacunar a más de mil millones de personas, esta patología aun es considerada un importante problema de salud a nivel mundial ya que cada año fallecen cerca de 600.000 personas en el mundo a causa de esta infección, por lo que se la considera el tipo más grave de hepatitis viral.

En España este virus afecta a 300.000 personas y tiene una penetración de cerca del 1 por ciento de la población. Se trata, por tanto, de una enfermedad vírica que tiene el doble de prevalencia que el VIH y que es entre 50 y 100 veces más infeccioso que este virus, pero que a pesar de ello es mucho menos conocida por la población general.

En cuanto a la incidencia de la enfermedad, Buti señala que, "en los últimos ocho años ha habido un incremento en la detección de nuevos casos de hepatitis B debido al aumento de la población inmigrante", sobre todo procedente de países donde esta enfermedad tiene alta prevalencia. Aunque, añade, "en los dos últimos años ha habido un estancamiento en el número de estos casos debido, seguramente, al freno de la inmigración por la crisis".

La hepatitis B se contagia a través del contacto directo de sangre, a través del semen o de otros fluidos corporales que puedan ir acompañados de sangrado. En los países desarrollados los principales modos de transmisión son la vía perinatal (de la madre al recién nacido durante el momento del parto), infecciones durante la etapa de la infancia (por contacto directo con alguna persona infectada en el hogar), por la inyección de drogas peligrosas, transfusiones de sangre o mediante la práctica de relaciones sexuales sin protección.

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