Cuando es usado como fertilizante

El estiércol de vaca ¿fuente de resistencia a los antibióticos?

Actualizado 22/04/2014 9:35:41 CET
Vacas
Foto: EUROPA PRESS

MADRID, 22 Abr. (EUROPA PRESS) -

   El estiércol de las vacas lecheras, que se utiliza comúnmente como fertilizante del suelo agrícola, contiene un sorprendente número de genes de resistencia a antibióticos recientemente identificados en bacterias del intestino de las vacas. Los resultados, publicados en 'mBio', insinúan que el estiércol de vaca es una fuente potencial de nuevos tipos de genes de resistencia a antibióticos que transfieren las bacterias en los suelos donde se cultiva el alimento.

   Ya se han identificado miles de genes de resistencia a antibióticos (AR) pero la gran mayoría de ellos no plantean un problema cuando se encuentran en bacterias inofensivas. La verdadera preocupación es que estos genes aparecen en los tipos de bacterias patógenas que causan enfermedades transmitidas por alimentos o infecciones hospitalarias.

   "Dado que existe una conexión entre los genes AR que se hallan en bacterias ambientales y bacterias de los hospitales, queríamos saber qué tipo de bacterias se liberan en el medio ambiente a través de esta ruta" de la fertilización con estiércol, señala Fabienne Wichmann, autora principal del estudio y exinvestigadora postdoctoral de la Universidad de Yale, en New Haven, Connecticut, Estados Unidos.

   Los agricultores usan estiércol de vaca puro o compostado en algunos cultivos de hortalizas, lo que podría llevar a que se generen bacterias de estiércol residuales y ellas o sus genes puedan pasar al ecosistema humano. "¿Es una ruta de movimiento de estos genes de la granja a la mesa?", plantea otro de los autores del trabajo, Jo Handelsman, microbiólogo de la Universidad de Yale.

   El primer paso hacia una respuesta se centró en examinar qué genes AR están presentes en el estiércol de vaca. El equipo de Handelsman utilizó un criterio de selección más secuenciación de gran alcance para identificar 80 genes AR únicos y funcionales. Los genes hicieron una cepa de laboratorio de las bacterias 'Escherichia coli' resistente a uno de los cuatro tipos de antibióticos betalactámicos, como la penicilina, y los aminoglucósidos, como la kanamicina, tetraciclina o el cloranfenicol.

   Aproximadamente, el 75 por ciento de los 80 genes AR tenía secuencias que estaban alejadamente relacionadas con los genes AR ya descubiertos. El equipo también encontró una nueva familia completa de genes AR que confieren resistencia a los antibióticos cloranfenicol, que comúnmente se utilizan para tratar las infecciones respiratorias en el ganado.

   "La diversidad de genes que encontramos es notable en sí misma teniendo en cuenta el pequeño conjunto de cinco muestras de estiércol", afirma Handelsman, que también es profesor del Instituto Médico Howard Hughes. "Pero, además, estos son evolutivamente distantes de los genes que ya tenemos en los bancos de datos genéticos, que representan en gran medida los genes AR que vemos en la clínica", añade.

   Esto podría indicar buenas noticias de que los genes AR de las bacterias del intestino de la vaca actualmente no están causando problemas a los humanos, pero Wichmann señala otra posibilidad: que "el estiércol de vaca alberga un depósito sin precedentes de genes AR" que podría ser el siguiente en pasar a los seres humanos.

"Esto es sólo el primero de una serie de estudios, que comienzan en el establo, se trasladan a la tierra y la comida en la mesa y luego terminan en la clínica, para averiguar si estos genes tienen el potencial para avanzar en esa dirección", subraya Handelsman.

   Los genes AR pueden entrar en el ecosistema humano por dos vías: las bacterias que los contienen y colonizan a los seres humanos o transferidos a través de un proceso llamado transferencia horizontal de genes a otras bacterias que colonizan los seres humanos. La investigación ya ha demostrado que las bacterias se transfieren de los animales de granja a sus cuidadores humanos y la transferencia de genes permite a los genes saltar entre los microorganismos que no están relacionados, produciéndose en la mayoría de los entornos de acogida de las bacterias.

   Algunas bacterias del estiércol pueden ser patógenas para los seres humanos, por lo que si adquieren resistencia a los antibióticos, podrían suponer un problema. Alternativamente, las bacterias benignas en el estiércol pueden transferir genes de resistencia a patógenos en cualquier punto de la trayectoria: en el estiércol, el suelo, los alimentos o los seres humanos. "Esperamos que este estudio abra un campo más amplio de vigilancia para empezar a buscar nuevos tipos de resistencia antes de que aparezcan en la clínica", concluye Handelsman.

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