El dolor crónico permanece igual o mejora después de suspender el tratamiento con opioides

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Publicado 02/07/2018 18:30:14CET

MADRID, 2 Jul. (EUROPA PRESS) -

Detener el tratamiento con opioides a largo plazo no empeora el dolor crónico no relacionado con el cáncer y, en algunos casos, lo mejora, según han descubierto investigadores de la Universidad Estatal de Washington (Estados Unidos).

La investigación, cuyos resultados han sido publicados en la edición de junio de la revista 'Pain', marca un primer paso crucial hacia la comprensión de cómo acabar con la terapia opioide a largo plazo afecta a los pacientes con diferentes tipos de dolor crónico y podría ayudar a los médicos a identificar tratamientos alternativos efectivos para los opiáceos.

"En promedio, el dolor no empeoró entre los pacientes de nuestro estudio un año después de suspender el tratamiento con opioides a largo plazo. En todo caso, su dolor mejoró levemente, especialmente entre pacientes con dolor leve a moderado justo después de la interrupción", ha explicado Sterling McPherson, profesor asociado y director de Bioestadística y Diseño de Ensayos Clínicos en la Escuela de Medicina Elson F. Floyd de la Universidad Estatal de Washington.

McPherson y su equipo utilizaron respuestas de encuestas a 551 pacientes que habían recibido tratamiento con opiáceos a largo plazo para el dolor crónico no relacionado con el cáncer durante al menos un año antes de suspender la medicacion.

El ochenta y siete por ciento de los pacientes fueron diagnosticados con dolor musculoesquelético crónico, el 6 por ciento con dolor neuropático y el 11 por ciento con dolor de cabeza, incluidas las migrañas. Calificaron su dolor durante dos años, puntuándolo en una escala de 0 a 10, donde 0 equivale a no tener dolor y 10 equivale al peor dolor posible.

Los investigadores utilizaron el análisis bioestadístico y el modelado computarizado para caracterizar los cambios en la intensidad del dolor 12 meses antes de que los pacientes terminaran la terapia con opioides y los 12 meses posteriores. Si bien los pacientes difirieron ampliamente en la intensidad del dolor que experimentaron antes y después de suspender los opioides, en general, su dolor no empeoró y se mantuvo similar o mejoró ligeramente.

"Nuestros resultados indican que la terapia con opiáceos a largo plazo no gestiona con eficacia la intensidad del dolor del paciente de manera más efectiva que la que no recibe terapia opioide a largo plazo. Hay una variedad de tratamientos disponibles para el tratamiento del dolor crónico que no son opiáceos y esperamos que esta investigación ayude a promover conversaciones sobre estas alternativas entre los médicos y sus pacientes", ha remarcado McPherson.

Como próximos pasos, el investigador planea recolectar datos adicionales y realizar entrevistas cualitativas con pacientes durante el próximo año para tratar de determinar por qué algunos pacientes experimentan una mayor reducción del dolor que otros después de suspender la terapia opioide a largo plazo.

"Ahora vamos a tratar de entender qué diferentes mecanismos pueden estar influyendo para reducir o aumentar el dolor crónico para cada uno de estos subgrupos. Nuestra esperanza es que esto permita dirigirse a subpoblaciones específicas con diferentes tipos de tratamiento para su dolor crónico. Además, esperamos continuar caracterizando los posibles efectos adversos de la interrupción de la terapia con opiáceos a largo plazo", ha concluido McPherson.

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