Asocian una variante genética a dolores musculares en usuarios de estatinas

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Publicado 30/08/2017 8:08:37CET

   MADRID, 30 Ago. (EUROPA PRESS) -

   Las personas a las que se les han prescrito estatinas para bajar sus niveles de colesterol a veces se quejan de dolores musculares y, por lo tanto, dejan de tomar su medicación creyendo que les está causando estos síntomas. Esto les pone en mayor riesgo de desarrollar enfermedades del corazón y de los vasos sanguíneos para cuya prevención se les han prescrito las estatinas.

   Ahora, los investigadores han encontrado que hay una variante común en un gen que predispone a las personas a desarrollar dolores musculares, independientemente de si están tomando estatinas. Sin embargo, también detectaron que hay un subgrupo genético de personas que tiene mayor riesgo de dolores musculares inducidos por las estatinas.

   Los hallazgos, publicados este miércoles en el 'European Heart Journal', abren la posibilidad de seleccionar a las personas para esta y otras variaciones genéticas con el fin de identificar a los que tienen más probabilidades de sufrir una reacción adversa a las estatinas y a quienes se les podría prescribir un medicamento alternativo. Se les podría prevenir a aquellos genéticamente predispuestos a dolores musculares acerca de la posibilidad de desarrollar síntomas y ser vigilados de cerca.

   Las investigaciones anteriores habían encontrado que una variante genética del gen LILRB5 estaba asociada con niveles más bajos de enzimas llamadas creatina fosfoquinasa (CK) y lactato deshidrogenasa (LDH), que se liberan del tejido muscular lesionado. A menudo, se toman los niveles elevados de CK como confirmación clínica de reacciones adversas en el músculo de la terapia con estatinas, lo que sugirió a los investigadores que la variante de LILRB5 podría estar implicada en síntomas musculares.

   Estos expertos tienen la hipótesis de que la variante reduciría el riesgo de síntomas en el músculo, mientras que la forma más común del gen, observada en el 60 por ciento de la población caucásica, podría aumentar el riesgo. En este estudio, un equipo internacional de científicos dirigido por investigadores del 'Ninewells Hospital' de la Universidad de Dundee y la Escuela de Medicina, en Dundee, Reino Unido, examinó la asociación entre la variante LILRB5 y la intolerancia a las estatinas.

UNA POBLACIÓN CON DOBLE RIESGO DE INTOLERANCIA A LAS ESTATINAS

   Los autores seleccionaron a los consumidores de estatinas que no se habían adherido a su terapia y luego los dividieron en dos grupos: el primero en el que los pacientes habían aumentado los niveles de CK (intolerancia a las estatinas generales) y el segundo con los que eran intolerantes a la dosis más baja aprobada de un tratamiento de estatinas antes de cambiar o suspender el tratamiento (intolerancia a dosis bajas). Esto se hizo porque algunos pacientes no muestran necesariamente los esperados niveles de CK elevados, pero experimentan dolores musculares.

   Entre los 11.912 usuarios de estatinas escoceses que participaron en el estudio 'Genetics of Diabetes Audit and Research, Tayside Scotland' (GoDARTS), los investigadores detectaron que la probabilidad de intolerancia a las estatinas aumentó en pacientes que llevaban dos copias idénticas de la forma común del gen LILRB5; tenían un doble de aumento del riesgo de intolerancia a las estatinas generales y 1,4 veces más de riesgo de intolerancia a dosis bajas después de tener en cuenta factores importantes que podrían afectar a los resultados, como el uso de otros medicamentos por los pacientes, el tipo de estatina y su dosificación, el estado de la diabetes, la edad y el sexo.

   Estos resultados se replicaron cuando los investigadores examinaron otros dos estudios, uno sobre un tipo más severo de intolerancia, la miopatía inducida por estatinas (o enfermedad muscular), en 661 pacientes (229 casos y 432 controles) de centros en Suecia y Reino Unido; y el otro fue un ensayo clínico internacional para evaluar la eficacia de una estatina llamada rosuvastatina en 8.749 pacientes de 26 países que desarrollaron dolores musculares.

   Un metanálisis de estos trabajos y de un tercero, en el que no se pudo observar ningún efecto significativo, mostró que los pacientes con dos copias de la forma común del gen tenían 1,3 veces más riesgo de sufrir efectos adversos asociados con la intolerancia a las estatinas comparado con aquellos sin copias idénticas.

   En el ensayo clínico internacional, los investigadores pudieron determinar cuántos pacientes que recibieron tratamiento con estatinas desarrollaron dolores musculares, en contraposición a los que recibieron placebo. Las estatinas no se asociaron con un mayor riesgo, mientras que la forma común del gen LILRB5 se vinculó claramente con un aumento general del riesgo de dolores musculares.

   Sin embargo, los verdaderos dolores musculares específicos de las estatinas sólo se pudieron observar en pacientes que tenían una o ambas copias de la forma variante del gen, que normalmente las habría protegido contra dolores musculares que no fueron causados por las estatinas.

   El líder del equipo de investigación, el profesor Colin Palmer de la Universidad de Dundee, señala: "Encontramos que hay gente en la población general que lleva un factor genético que los predispone a dolores musculares. Si estas personas son sometidas a tratamiento con estatinas, se podría interrumpir su medicación por la creencia errónea de que es la estatina que está provocando sus dolores musculares".

   "Al mismo tiempo, se observó que hay un subgrupo genético de pacientes que son susceptibles a tener dolores musculares específicos de estatinas, aunque en esta etapa no entendemos el mecanismo responsable de este efecto --añade este investigador--. Esto significa que sería posible evaluar a los posibles usuarios de estatinas para las variantes genéticas clave, incluyendo LILRB5, para evitar que se ponga a las personas bajo terapia con estatinas si es probable que tengan una reacción adversa a estos medicamentos".

   "Las reacciones adversas son la razón principal por la que los pacientes dejan de seguir la terapia, lo que pone al paciente en un mayor riesgo de un evento cardiovascular. Ésta es la primera vez que se ha encontrado que una variante genética que se piensa que está implicada en la reparación y la regeneración de los músculos está asociada con este efecto secundario", apunta. Los investigadores dicen que hace falta trabajo adicional para confirmar cómo está implicada exactamente la variante genética en la reparación de los músculos.

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