El octapeptin

Un antibiótico olvidado ofrece esperanza contra las peores superbacterias

Bacterias
NIH
Publicado 26/01/2018 7:46:41CET

   MADRID, 26 Ene. (EUROPA PRESS) -

   Un antibiótico pasado por alto desde su descubrimiento hace 40 años podría ayudar a desarrollar nuevos medicamentos contra las infecciones potencialmente mortales causadas por algunas de las superbacterias más peligrosas del mundo. Investigadores del Instituto de Biociencia Molecular (IMB, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Queensland, en Australia, sintetizaron el antibiótico y aumentaron su eficacia contra bacterias extensamente resistentes a los medicamentos.

   Después, colaboraron con la Universidad de Monash, también en Australia, para evaluar el fármaco utilizando modelos animales de infección. El profesor Matt Cooper, director del Centro de Soluciones para Superbacterias de IMB, explica que el estudio fue impulsado por la necesidad urgente de nuevos medicamentos para contrarrestar la resistencia generalizada a los tratamientos de último recurso.

   "Los octapeptins fueron descubiertos a fines de la década de 1970, pero no fueron seleccionados para su desarrollo en ese momento, ya que había una abundancia de nuevos antibióticos con miles de personas que trabajan en la investigación y en el desarrollo de antibióticos", recuerda el profesor Cooper. "Dado los pocos investigadores que quedan en este campo ahora y la escasa cartera de nuevos antibióticos, hemos utilizado procedimientos modernos de descubrimiento de fármacos para volver a evaluar su eficacia contra los supermicrobios", añade.

   El profesor Cooper señala que no había nuevas clases de antibióticos disponibles para las bacterias Gram-negativas, con una incidencia creciente de resistencia a los medicamentos extensiva en todo el mundo. "Las bacterias gramnegativas son más difíciles de matar que los organismos patógenos, porque tienen una membrana adicional para penetrar que a menudo está oculta por una cápsula o capa de baba que actúa para camuflarlas de los medicamentos y de nuestro sistema inmunológico", explica.

   "El surgimiento de la resistencia al meropenem, y ahora a la colistina, el antibiótico de último recurso, significa que las bacterias son ampliamente resistentes a los medicamentos y a múltiples fármacos y son ahora una realidad a la que se enfrentan los médicos. Octapeptin mostró una actividad antimicrobiana superior a la colistina contra bacterias gramnegativas extensamente resistentes en pruebas preclínicas tempranas", destaca.

   Y añade: "Además, se ha demostrado que octapeptin es potencialmente menos tóxico para los riñones que la colistina". El profesor Cooper considera que este estudio sienta las bases para el desarrollo de una nueva generación de antibióticos para tratar infecciones potencialmente mortales.

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