El peligro de las cabinas de bronceado y de los rayos UVA

Cabina Solar De Rayos Uva
FLICKER/EVIL ERIN - Archivo
Actualizado 21/04/2018 10:48:24 CET

   MADRID, 21 Abr. (EDIZIONES) -

   El buen tiempo parece que ha venido para quedarse y llega el momento de quitarse ropa y exponer la piel. Quienes quieren lucir un bronceado y no han tenido tiempo de tomar el sol, en ocasiones acuden a las cabinas autobronceadoras y de rayos UVA para adquirir el tono deseado de forma acelerada.

   Los expertos cada año recuera que la exposición a la radiación UV es un factor de riesgo principal para la mayoría de los cánceres de piel. Además, las personas que se exponen mucho a los rayos UV procedentes de estas fuentes tienen un mayor riesgo de cáncer de piel.

   "Aun cuando los rayos UVA y UVB constituyen sólo una pequeña porción de los rayos solares, estos son la causa principal de los efectos dañinos del sol en la piel. Los rayos UV dañan el ADN de las células de la piel. Los cánceres de piel comienzan cuando este daño afecta el ADN de los genes que controlan el crecimiento de las células de la piel", alerta la Sociedad Americana del Cáncer.

   En concreto, hay tres tipos principales de rayos UV:

   ·Los rayos UVA envejecen a las células de la piel y pueden dañar el ADN de éstas. Están asociados al daño de la piel a largo plazo, provocando por ejemplo las arrugas, pero también se considera que desempeñan un papel en algunos tipos de cáncer. La mayoría de las camas bronceadoras emiten grandes cantidades de UVA que, según se ha descubierto, aumentan el riesgo de cáncer de piel.

   ·Los rayos UVB tienen un poco más de energía que los rayos UVA. Estos rayos pueden dañar directamente al ADN de las células de la piel, y son los que principalmente causan las quemaduras de sol. Asimismo, se cree que causan la mayor parte de los cánceres de piel.

   ·Los rayos UVC tienen más energía que otros tipos de rayos UV, pero no penetran nuestra atmósfera y no están en la luz solar. No son normalmente una causa de cáncer de piel.

   En una entrevista con Infosalus, el presidente de la sección Centro de la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV), el doctor José Luis López Estebaranz, sostiene que la acción de la radiación ultravioleta en la piel a largo plazo es "acumulativa" y hace que envejezca la piel. "Por ello, las zonas del cuerpo que estén más expuestas a la luz solar envejecerán más", indica. Eso sí, precisa que aunque dos personas tomen de igual forma el sol, todo dependerá de su fototipo de piel. "No es lo mismo para quien tenga la piel más morena o más clarita. La misma radiación ultravioleta tiene efectos distintos en función de la piel, aunque siempre es perjudicial", aclara.

   El jefe de servicio del Hospital Universitario Fundación Alcorcón (Madrid), y profesor de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid) subraya a su vez que se ha demostrado que la radiación UV produce quemaduras solares, y a largo plazo supone un riesgo de aumento de cáncer de piel. "Se ha visto que, si en la infancia y en la adolescencia se sufrieron bastantes quemaduras solares, a largo plazo, en la madurez, conllevan peligro de desarrollar lesiones premalignas o malignas, a lo que habría que sumar otros factores de riesgo derivados de la genética", apostilla.

   Asimismo, la exposición prolongada a los rayos UV puede causar envejecimiento prematuro de la piel, arrugas, pérdida de la elasticidad de la piel, manchas oscuras (pecas, algunas veces llamadas 'manchas de envejecimiento' o 'manchas del hígado', y cambios precancerosos de la piel, tal como áreas ásperas, secas y escamosas llamadas 'queratosis actínica').

   Los rayos UV del sol también aumentan el riesgo de que una persona sufra de cataratas y de ciertos otros problemas visuales. También pueden suprimir el sistema inmunitario de la piel. Las personas de piel oscura por lo general tienen una probabilidad menor de padecer cáncer de piel en comparación con la gente de piel blanca, aunque éstas aún pueden padecer cataratas y supresión del sistema inmunológico.

LAS CABINAS DE RAYOS UVA

   Según recuerda el doctor José Luis López Estebaranz, en Estados Unidos existe una normativa por la que, de igual forma de que se alerta en las cajetillas de tabaco que el fumar mata, en las cabinas autobronceadoras también se avisa de ello. De hecho, sostiene que en España hay intención de ponerla en marcha.

   Además, dice que hay que alertar a la población del peligro que las cabinas bronceadoras conllevan, unos aparatos que, a su juicio, su uso no debería estar permitido para los menores de 18 años. "Si alguien las quiere usar que sepa que recibe una dosis extra de radiación ultravioleta en poco tiempo. Es peor que tomar el sol de forma natural. Se trata de una radiación muy intensa en un periodo muy corto de tiempo, y en fototipos más claritos es aún peor. Lo compararía con el tabaco y el cáncer de pulmón, de forma que esa radiación extra de las cabinas de bronceado aumenta el riesgo de cáncer de piel y el envejecimiento precoz de la piel", indica el especialista.

   Igualmente, recuerda que con diez minutos de luz solar al día en nuestras manos, antebrazos o piernas es suficiente para que se produzca la vitamina D necesaria para nuestro cuerpo. "Una dosis constante y continua provoca daños sobre la piel", agrega. Finalmente, llama la atención sobre las personas que toman determinados medicamentos, para la hipertensión o el colesterol, o algunas cremas antiinflamatorias, por ejemplo, ya que pueden tener una hipersensibilidad al sol.

Contador
Boletín de Salud

Recibe un email cada día con las noticias más importantes.