Hábitos comunes en verano que son un peligro para tus dientes

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Publicado 21/08/2018 13:34:58CET

MADRID, 21 Ago. (EUROPA PRESS) -

La salud bucodental es un aspecto dado por sentado o a menudo olvidado hasta que se ve resentida o desaparece, por lo que es importante incidir en el hecho de que buenos hábitos y prevención son vitales para tenerla garantizada.

La Organización Mundial de la Salud estima que 9 de cada 10 personas en todo el mundo está en riesgo de tener algún tipo de enfermedad bucodental, lo cual incluye desde caries hasta enfermedades de las encías pasando por el cáncer de boca.

Sin embargo, los cambios en los hábitos de higiene bucodental y de alimentación que se producen durante el verano, junto con las altas temperaturas, provocan la proliferación de bacterias en la boca que contribuyen a que se pueda producir un aumento de patologías bucodentales, según avisa el Consejo General de Dentistas de España.

Además, el director de Iván Malagón Clinic, el doctor Iván Malagón, alerta de que hay determinados gestos y hábitos veraniegos comunes que constituyen un peligro para los dientes.

- Gestos comunes con los niños y que pueden favorecer las caries. Probar la comida del niño para ver comprobar su temperatura, 'limpiar' con la propia saliva un chupete, ofrecer un mordisco de helado o compartir cubiertos favorece que los niños tengan caries si el que realiza los gestos las tiene.

La caries es una enfermedad contagiosa que se transmite de persona a persona a través de la saliva. Generalmente, es la madre la que se la transmite a su bebé en los primeros 30 meses de vida, a veces incluso, a través de los besos.

La Organización Mundial de la Salud estima que entre el 90 y el 95 por ciento de la población las sufre, y cataloga a éstas y a la enfermedad de las encías como la tercera calamidad sanitaria del mundo.

- La deshidratación. La salud humana depende, entre otras cosas, de la hidratación. Un 66% del cuerpo humano es agua, y se necesita ingerir un mínimo de 2 litros de agua al día para mantener esa hidratación.

El calor o el sol intenso sobre nuestro cuerpo provoca deshidratación constante y origina la sed que intentamos paliar, sobre todo en verano, tomando bebidas azucaradas o altamente carbonatadas, que son las más perjudiciales para los dientes.

Si la boca se deshidrata, se vuelve más propensa a infectarse e inflamarse porque segrega menos saliva, provocando la sensación de 'boca seca', que causa problemas para tragar, hablar, comer, llevar prótesis dentarias o, incluso, puede producir dolor, irritación o quemazón de la lengua. Es necesario beber más agua que de costumbre en esta época. La saliva es esencial en la defensa frente a la caries, ya que diluye y elimina los azúcares, mantiene constante el PH de la boca y aporta el calcio y fosfato necesarios para remineralizar el esmalte.

- La relajación. Durante las vacaciones se disfruta de un estado de relajación generalizada en que se modifican costumbres y hábitos como los relacionados con la higiene bucal. Uno de cada cuatro españoles deja de cepillarse los dientes de manera total o parcial. Son los jóvenes frente a los adultos y los hombres frente a las mujeres, quienes más descuidan la limpieza bucal.

No obstante, la falta de cepillado aumenta el riesgo de sufrir caries, enfermedad de las encías o, en último término, la pérdida de dientes. Además, la cultura española de 'picar entre horas' no favorece mucho la higiene. Se recomienda, después de ingerir alimentos entre comidas, enjuagarse la boca varias veces.

El cepillado antes de dormir es el más importante porque durante la noche los ácidos que dañan los dientes se forman más fácilmente, ya que se segrega menos saliva y el hecho de tener la boca cerrada (medio anaerobio) crea las condiciones favorables para que las bacterias proliferen.

- Practicar deportes acuáticos sí, pero con atención a la dentadura. Los nadadores, que exponen sus dientes al agua con cloros y otras sustancias químicas, acumulan el sarro o placa dental mucho más frecuentemente que el resto. Las proteínas salivales se descomponen rápidamente en contacto con el pH del agua de la piscina y forman depósitos orgánicos en los dientes, de color marrón, conocido como 'el sarro de los nadadores'.

Por otro lado, el buceo puede provocar dolor de mandíbula, si antes no se ha consultado con el dentista cómo colocarse la boquilla del regulador de aire. Es frecuente también el 'síndrome de la boca del buzo' o barodontalgia, un problema causado por el cambio de presión de aire, sobre todo si el buceador tiene grandes caries, empastes, encías inflamadas o infectadas. "Un consejo para quien sea portador de dentaduras postizas es acudir antes de bucear al dentista, para evitar que pueda tragársela", ha añadido el doctor Malagón.

- Atención al frío y calor, pero de nuestra dentadura. Es frecuente la experiencia de notar mucha sensibilidad en los dientes cuando se bebe algo muy frío o muy caliente. Por ello, lo más recomendable, según el doctor Malagón, es no provocar grandes cambios de temperatura ingiriendo alimentos fríos alternando con calientes sin permitir que los dientes "se aclimaten".

¿Y EN CUANTO A LOS ALIMENTOS?

Hay alimentos beneficiosos para la sensibilidad dental. El yogur, el queso, la leche, los huevos, carnes de vaca, pollo y pescado, así como las frutas, verduras y hortalizas favorecen la absorción del calcio necesario para evitar esa hipersensibilidad dental.

Además, la naranja, la mandarina y el pomelo, ricas en vitaminas C y A, flúor y calcio, limpian y fortalecen los dientes y combaten a las bacterias. También fortalecen las encías y ayudan a curar la gingivitis y la periodontitis, aunque deben ser consumidas con moderación ya que los ácidos pueden debilitar el esmalte.

Por su parte, la zanahoria, el plátano, la manzana o las espinacas contienen altos niveles de flúor, lo que ayuda a fortalecer las piezas dentales y el esmalte. Pero las bebidas carbonatadas reducen el pH bucal y favorecen la aparición de sensibilidad.

Por último, los que sufren o han sufrido episodios de bulimia, aumentan drásticamente la acidez bucal por los episodios de vómitos, destruyendo de forma agresiva el esmalte y causando dolor.

El Consejo General de Dentistas de España recuerda que es recomendable acudir al dentista al finalizar el verano.

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