5 costumbres para cuidar los ojos y la piel en verano

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Publicado 18/07/2018 12:12:44CET

   MADRID, 18 Jul. (EUROPA PRESS) -

   En la época estival tanto los ojos como la piel se exponen a la radiación solar, la cual puede perjudicar el estado da salud cutánea y ocular. Por este motivo, especialistas del Instituto de Microcirugía Ocular (IMO) y de laboratorios Avène han comentado las cinco costumbres que hay que tener para cuidarlos.

   1. No hacer solo un 'sprint' veraniego. Mimar la piel durante todo el año, y no solo en el periodo estival, es el mejor antídoto para cuidar su buen estado y evitar consecuencias estéticas y patológicas indeseables. "A pesar de que se puede programar una cierta 'operación bikini' cutánea antes del verano, lo ideal, como con las dietas o con el deporte, es ser constante y adoptar un hábito diario", ha destacado Cristina Paradelo.

   Además, ha subrayado la importancia de dejar atrás la extendida costumbre de protegerse del sol únicamente para ir a la playa, ya que en cualquier actividad al aire libre se es vulnerable a la radiación solar, y algunos tipos de rayos, como los UVA, atraviesan incluso los cristales. "Esto supone una exposición inadvertida muy alta, que va dañando la piel de forma imperceptible", ha apostillado.

   2. Detenerse en los ojos. "Los párpados, la piel más fina del cuerpo (de apenas 0,04 milímetros de grosor) también deben resguardarse de la acción del sol usando filtros protectores que, si son de buena calidad, no tienen por qué irritar la delicada zona ocular", ha señalado la oftalmóloga experta en estética y rejuvenecimiento oculofacial de IMO, Luz María Vásquez.

   Detrás de los párpados, las diferentes estructuras del ojo sufren a su vez el impacto de la radiación solar, desde irritaciones, quemaduras y otras lesiones en la córnea y la conjuntiva, hasta alteraciones en las capas más internas, como la retina. Por ejemplo, se ha observado que hay una mayor incidencia de problemas maculares (zona retiniana responsable de la visión central) en pacientes con sobreexposición al sol de forma prolongada.

   3. Evitar la falsa sensación de seguridad. La protección debe realizarse con las máximas garantías para que sea verdaderamente efectiva.

   "Muchas personas piensan que cualquier gafa de sol ya pone a salvo la visión y eso no es así. Es peor utilizar gafas sin filtros homologados que no llevar nada", ha dicho Vásquez.

   La razón es que, ante cristales oscuros, la pupila se dilata y deja pasar más rayos al interior del ojo, por lo que resulta contraproducente. Esta falsa confianza en que se está bien protegido también ocurre con las cremas solares. "La llamada 'pantalla total' nunca protege al 100 por cien de la radiación y, a pesar de que el factor sea elevado (30, 50, 50+), se refiere solo a los rayos UVB, no a los UVA, que se ha demostrado que también son perjudiciales y penetran a niveles más profundos", ha argumentado Paradelo.

   A ello, prosigue, hay que sumarle el uso inadecuado que a menudo se realiza del fotoprotector, ya que poca gente lo emplea en suficiente cantidad -el equivalente a 4 cucharadas de café en un brazo- ni es consciente de que debe reaplicarlo cada 2 horas y/o tras cada baño.

   4. Aportar un "plus" en consulta. Más allá de estos cuidados básicos y regulares, existen tratamientos no quirúrgicos y mínimamente invasivos que pueden ayudar a preparar y reforzar la piel de cara al verano, cuando más sufre. En este sentido, Vásquez ha destacado destaca los 'Skin Boosters', microinyecciones de ácido hialurónico que la hidratan en profundidad y estimulan la síntesis de colágeno para que mejore su elasticidad y estructura, fortaleciéndola y dándole luminosidad.

   Al contrario de lo que suele pensarse, no solo no está contraindicado someterse a terapias estéticas en los meses de más calor, sino que puede aportar un beneficio extra sin requerir bajas ni cuidados específicos (salvo una buena protección solar).

   Otras opciones como los peelings son aconsejables después de la época estival ya que se ha demostrado que los peelings superficiales potentes o los peelings medios, si se realizan de forma regular, reducen el número de lesiones precancerosas (queratosis actínicas) en pacientes con exposición solar acumulada.

   5. Pensar en el largo plazo. Ambas especialistas han avisado de que la mayoría de pacientes se preocupan por los daños inmediatos de la acción solar, como las quemaduras, sin tener en cuenta sus efectos acumulativos, tanto sobre los ojos como sobre la piel.

   "En lo que se refiere al componente estético, motivo por el que muchas personas desean verse bronceadas, también es un arma doble filo ya que, a largo plazo, supone el principal factor de envejecimiento evitable", han zanjado.