Enfermedades

Aneurisma cerebral

Qué es un aneurisma cerebral

¿QUÉ ES UN ANEURISMA CEREBRAL?

El aneurisma es una dilatación de la pared de una arteria. Se produce por un fallo de una de las capas que forman dicha pared arterial. Una vez que comienza a ceder la pared arterial, el fenómeno suele ser progresivo, va cediendo la pared, con el riesgo de que llegue romperse y provoque una hemorragia grave que puede llegar a producir la muerte. Cuando se localiza en las arterias cerebrales, se denomina aneurisma cerebral.

El aneurisma cerebral tiene una incidencia de unos 10 casos por cada 100.000 habitantes al año y afecta, sobre todo, a personas de entre 40 y 60 años de edad.

SÍNTOMAS DEL ANEURISMA CEREBRAL

El principal síntoma es el dolor de cabeza súbito e intenso. Puede aparecer tras realizar un esfuerzo físico notable que provoque una subida de la tensión arterial. Esta cefalea suele ir acompañada de náuseas, vómitos, rigidez en la nuca. Esta cefalea se deba al paso de sangre desde la arteria al espacio donde circula el líquido cefalorraquídeo (espacio subaracnoideo-hemorragia subaracnoidea).

Dependiendo de la gravedad de la hemorragia, se puede perder el conocimiento durante segundos o quedar en una situación de coma grave o incluso la muerte prácticamente instantánea. Por lo general, hay pocos signos focales de afectación del sistema nervioso.

TRATAMIENTO DEL ANEURISMA CEREBRAL

La rotura del aneurisma cerebral puede provocar la muerte en las primeras horas en más de un 10 por ciento de los casos. El tratamiento es complejo y debe ser realizado de forma coordinada por un equipo multidisciplinar en el que estén presentes Neurólogos, Neurocirujanos, especialistas en Terapéutica Endovascular e Intensivistas.

El tratamiento del aneurisma consiste en excluirlo de la circulación arterial. Las técnicas quirúrgicas, en la mayoría de los casos, cierran el aneurisma colocando una pequeña pinza llamada clip en el cuello del aneurisma preservando el resto de la circulación. La cirugía consigue cerrar los aneurismas en casi el 100% de los casos.

Como alternativa a la cirugía contamos con técnicas endovasculares. Éstas consisten en la cateterización selectiva de la arteria donde está localizado el aneurisma y la introducción, dentro de la cavidad aneurismática, de diferentes sustancias o elementos (“coils”) que consiguen el cierre de la dilatación aneurismática por trombosis. Pero es necesario que el cuello del aneurisma sea pequeño para que retenga el material de embolización.

Sea cual sea el método seleccionado para cerrar el aneurisma, hay además siempre un tratamiento médico-quirúrgico de base, encaminado a ayudar al paciente a superar los efectos agudos de la hemorragia subaracnoidea (analgesia, sedación, protectores cerebrales, drenaje ventricular…), evitar el resangrado (control de presión arterial, medicación antifibrinolítica…), y prevenir y/o tratar el vasoespasmo (vasodilatadores y otras medidas para conseguir un aumento del flujo sanguíneo cerebral).

CAUSAS DEL ANEURISMA CEREBRAL

La mayoría de los aneurismas cerebrales son congénitos, debida a una anormalidad innata en la pared arterial y no suelen manifestarse hasta los 40 años. Otras posibles causas que pueden producir o favorecer la aparición de un aneurisma cerebral son la hipertensión arterial, arteriosclerosis, infecciones, tumores, además de hábitos de vida poco saludables, como el tabaquismo. Muy rara vez los traumatismos llegan a producir una dilatación aneurismática por lesión directa de la pared arterial.

DIAGNÓSTICO DEL ANEURISMA CEREBRAL

Para hacer un buen diagnóstico de los aneurismas cerebrales lo primero es pensar en ellos. En que esa cefalea súbita y de intensidad notable puede ser debido a una hemorragia subaracnoidea aneurismática. Este tipo de hemorragia es prácticamente debido, en un 80% de los casos, a la rotura aneurismática.

Ante los síntomas de una hemorragia subaracnoidea, lo primero que hay que hacer es un TAC cerebral que permite ver si se ha producido ya una hemorragia, tanto subaracnoidea como intracerebral. Cuando existen dudas no despejadas por el TAC, se hace una punción lumbar con el fin de ver si en el líquido cefalorraquídeo hay sangre o, si por el contrario, pudiéramos estar ante una posible meningitis.

Una vez que se ha confirmado que hay hemorragia, se tiene que ver si hay un aneurisma roto y donde está localizado. Un Angio-TAC nos puede ayudar, por lo que cada vez más, ante la sospecha de hemorragia subaracnoidea, se prepara ya el TAC con esta posibilidad técnica.

Si se ha confirmado el aneurisma en el Angio-TAC o la hemorragia subaracnoidea es clara, se ha de realizar una arteriografía cerebral. Esta prueba nos permite estudiar las arterias carótidas, vertebrales y todas sus ramas y, así, localizar el foco o focos de la hemorragia. Esta prueba, además, nos permite detectar si el paciente presenta algún otro aneurisma en distintas localizaciones, aunque no hubieran sangrado. Esto es frecuente en aneurismas congénitos.

CÓMO PREVENIR EL ANEURISMA CEREBRAL

En la prevención del aneurisma cerebral la clave está en controlar los factores de Riesgo cardiovascular, especialmente la tensión arterial, prevenir la aparición de arteriosclerosis, y seguir las recomendaciones generales sobre hábitos de vida saludables, alimentación sana, variada y equilibrada, y ejercicio físico moderado y regular.

Si, tras realizar una Resonancia Magnética cerebral, por cualquier otra causa, se visualizara un aneurisma, se ha de estudiar el caso por dicho equipo multidisciplinario.

En general, se ha de intentar clipar o embolizar dicho aneurisma, siempre que los riesgos sean mínimos.

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Dr. Rafael García de Sola
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