¿Qué es la artrosis? | En Infosalus.com te contamos todos los síntomas, tratamientos y causas de la artrosis

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Que es la artrosis y tratamiento

¿Qué es la artrosis?

Patología reumática que produce lesión del cartílago articular, la membrana sinovial y el hueso subcondral pero que afecta también al resto de los componentes de la articulación: músculos, nervios, tendones y ligamentos que la rodean. Esta lesión, con el paso del tiempo, puede producir un daño en la articulación de manera permanente e irreversible si no se toman las medidas oportunas.

 Síntomas de la artrosis

Dolor: se trata de dolor mecánico articular, típicamente al iniciar el movimiento  tras periodos de reposo, que mejora con el movimiento y empeora de nuevo tras  actividad prolongada o tras esfuerzos.

Rigidez articular con limitación progresiva del recorrido articular.

Crepitación articular a la movilización: relacionada con la pérdida del cartílago y la aparición de roces entre las carillas óseas de la articulación.

Deformidad: aparece de forma progresiva durante la evolución de la artrosis. Típicamente aparecen en las manos o pies, aunque no exclusivamente.

Incapacidad funcional

Hinchazón o derrame articular: ocasionalmente  se producen crisis inflamatorias articulares, siendo más frecuente en las rodillas.

 Tratamiento de la artrosis

Tratamiento no farmacológico: hidroterapia y balnearios con ejercicios de estiramientos y movilización, son útiles sobre todo en la artrosis de los miembros inferiores. La fisioterapia o el uso de bastón o muletas para evitar la carga articular son otras medidas no farmacológicas.

Tratamiento farmacológico: los analgésicos y antiinflamatorios son la base del tratamiento del dolor en la artrosis. El principal analgésico usado es el paracetamol por su mejor tolerabilidad, si bien los antiinflamatorios son superiores en cuanto a eficacia. En aquellos pacientes que no encuentren mejoría y no toleren antiinflamatorios pueden usarse opioides débiles como la codeína o tramadol. En cuanto a los fármacos usados de fondo y que actúan sobre los condrocitos (células del cartílago articular) destacan el condroitin sulfato, el sulfato de glucosamina o la diacereína. Algunos tratamientos tópicos como cremas antiinflamatorias o la capsaicina también son de utilidad. En cuanto a las infiltraciones intraarticulares constituyen una opción cada vez más usada: corticoides, ácido hialurónico o plasma del propio paciente son las más usadas

Tratamiento quirúrgico: se plantean cuando los tratamientos conservadores no han demostrado ser eficaces. Las indicaciones típicas son el dolor intenso en reposo o nocturno, o cuando hay dificultad importante para la marcha y las actividades laborales y de vida diaria.

Causas de la artrosis

No es una patología hereditaria ya que no hay un patrón de herencia fijo pero sí tiene un componente de riesgo genético que, junto con otros factores, puede hacer que aparezca con más facilidad en sujetos que tienen historia familiar.

Algunos factores de riesgo modificables son: la obesidad, la actividad física como en deportistas de alta competición, la actividad laboral que implique mayor sobrecarga articular o menopausia.

Mayor controversia existe en cuanto a la nutrición, sin embargo algunos estudios confieren un papel protector de las vitaminas C y D en la incidencia y progresión de la enfermedad.

Diagnóstico de la artrosis

El diagnóstico de la artrosis se basa en la clínica, es decir, los síntomas que el paciente nos refiere, realizando una exploración exhaustiva de las articulaciones y evaluando la gravedad de la misma con algunos cuestionarios que disponemos como la Escala WOMAC que consta de 24 ítems agrupados en tres subescalas: dolor, rigidez y función.

Además, usamos distintas técnicas de imagen para valorar el estadio y la progresión de la artrosis: radiología convencional, o ecografía y resonancia magnética que nos permiten medir directamente el grosor del cartílago hialino.

 ¿Cómo se previene la artrosis?

La educación del paciente y los programas de ejercicios físicos producen un efecto beneficioso  en el bienestar y la función de los pacientes artrósicos. Algunas medidas preventivas son:

Evitar la sobrecarga articular

Uso de calzado adecuado, instrumentos de ayuda, uso de abridores en caso de artrosis de manos.

Reducción de peso en pacientes con obesidad o sobrepeso

Ejercicio físico y masajes: el ejercicio aeróbico incrementa la fuerza muscular , mejora la circulación en la articulaciones, favorece la nutrición del cartílago y la movilidad articular. Algunos de estos ejercicios son: paseos de duración moderada, ejercicios isométricos de cuádriceps o evitar la bipedestación prolongada. Los masajes linfáticos y musculares pueden ser de utilidad sintomática.

Termoterapia:  la aplicación de calor es un remedio frecuentemente utilizado

Ultrasonidos: producen activación de la circulación profunda, mejorando las contracturas musculares y aumentando el rango de movimiento. 

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Dr. Pablo Manzano Fernández-Amigo
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