VÍCTIMAS DE ABUSOS SEXUALES, ENTRE OTRAS

Terapia de exposición prolongada, beneficiosa para tratar el estrés postraumático en adolescentes

Actualizado 07/10/2014 6:08:57 CET

MADRID, 26 Dic. (EUROPA PRESS) -

   Una forma modificada de la terapia de exposición prolongada, en la que los pacientes vuelven a contar en voz alta sus pensamientos, sentimientos y situaciones relacionados con el trauma, muestra mayor éxito que la orientación de apoyo para el tratamiento de pacientes adolescentes con trastorno de estrés postraumático (TEPT) que han sido víctimas de abusos sexuales, según explican investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, en la edición de este miércoles, 25 de diciembre, de 'JAMA'.

   A pesar de la alta prevalencia del trastorno de estrés postraumático en adolescentes, no se han establecido tratamientos basados en la evidencia, como la terapia de exposición prolongada para el TEPT en esta población.

   "Teníamos la hipótesis de que la terapia de exposición prolongada podría llenar este vacío y estábamos ansiosos por probar su capacidad para proporcionar un beneficio para los pacientes adolescentes", afirma Edna Foa, profesora de Psicología Clínica en la Facultad de Medicina de Pensilvania.

   El estudio de seis años (2006-2012) examinó el beneficio de un programa de exposición prolongada llamada exposición prolongada-A (PE- A), desarrollado por Foa y que fue modificado para cumplir con la etapa de desarrollo de los adolescentes, y lo compararon con el asesoramiento de apoyo en 61 chicas adolescentes de 13 a 18 años, con trastorno de estrés postraumático relacionado con abuso sexual. En el ensayo clínico aleatorio, simple ciego, 31 particiipantes recibieron exposición prolongada-A, y 30 apoyo mediante asesoramiento de apoyo.

   Cada uno recibió 14 sesiones de entre 60 y 90 minutos de cualquiera de las terapias en un escenario de salud mental de la comunidad. Los consejeros estaban familiarizados con el asesoramiento de apoyo, pero desconocían el PE-A antes del estudio, por lo que se les impartió un taller de cuatro días sobre PE -A seguidos de supervisión cada dos semanas.

   Los resultados se evaluaron antes del tratamiento, a mitad y después la terapia y se realizó seguimiento a los tres, seis y 12 meses. Durante el tratamiento, las pacientes que recibieron PE-A mostraron una mayor disminución de la gravedad de los síntomas de TEPT y la depresión y una mejora del funcionamiento general, unas diferencias que se mantuvieron a lo largo de los 12 meses del período de seguimiento.

   "Otro hallazgo clave de esta investigación fue que el tratamiento prolongado puede ser administrado en un entorno comunitario por profesionales sin formación previa en tratamientos basados ??en la evidencia y puede tener un impacto positivo en esta población", concluye Foa.

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