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Las relaciones sociales protegen de las ideas suicidas

Publicado 13/10/2017 12:04:24CET

   MADRID, 13 Oct. (EUROPA PRESS) -

   "Cuando los pacientes con ideas suicidas están solos en su trabajo, en su casa o viendo la televisión, vuelven a tener ideas suicidas. Mientras están implicados en relaciones sociales están protegidos contra estas ideas", ha explicado el presidente de la Asociación francesa de Psiquiatría Biológica, Philippe Courtet, durante la 'XVI Reunión de la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría (SVNP)', celebrada recientemente en Bilbao.

   Esta conclusión corresponde a varios estudios realizados en el Hospital Universitario de Montpellier (Francia), con un grupo de personas que intentó suicidarse. En uno de ellos, una vez dados de alta y durante una semana, los pacientes tuvieron que llevar un teléfono móvil que sonaba cinco veces al día. En cada llamada tenían que responder a un cuestionario y decir qué estaban haciendo y cómo se sentían en cada momento.

   "Restaurar la conexión social (llamadas telefónicas, sms o apps) y las estrategias farmacológicas o psicoterapéuticas que tienen como objetivo el alivio del dolor proporcionará un arsenal enriquecido para tratar pacientes suicidas", ha resaltado Courtet.

   El experto ha descrito además cómo en su hospital se ha realizado otro estudio, en el que se ha comparado la imagen cerebral de tres grupos de personas: con depresión relacionada con intento de suicidio; personas con depresión sin intento de suicidio; y un grupo sano, sin antecedentes psiquiátricos.

   A todas ellas se les realizó una prueba de escáner cerebral con resonancia magnética a la vez que jugaban a un videojuego en el que se enfrentaba a dos jugadores virtuales, haciéndoles creer que sus rivales eran sus otros compañeros de estudio, aunque en realidad no lo eran. El juego consistía en pasarse una pelota entre todos pero, a medida que el juego avanzaba, la persona que estaba jugando no recibía la pelota porque los otros dos jugadores estaban jugando entre ellos, excluyéndole.

   "El juego les indujo a una sensación de exclusión social. Se compararon las regiones cerebrales que estaban actividades durante las fases de exclusión entre los grupos. Los sujetos con intento de suicidio se diferenciaron de los dos otros grupos en la respuesta a la exclusión social que provocaba el juego al activarse una de las regiones cerebrales llamada ínsula, que es la región del dolor, lo que demuestra que a estas personas les afecta más el rechazo social", ha destacado Philippe Courtet.

    Esta inquietud de los psiquiatras por mejorar el abordaje terapéutico del riesgo de una conducta suicida viene dado, según ha explicado el experto, porque "desde la década de los años 50 las tasas de suicidio no han disminuido a pesar del hecho de que se han producido decenas de medicamentos para las enfermedades mentales", lo que demuestra que "el simple uso de antidepresivos no es suficiente para proteger del suicidio."

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