Reclaman al Gobierno una normativa específica que prohíba la contención mecánica en unidades psiquiátricas

Publicado 05/06/2018 14:17:41CET

   MADRID, 5 Jun. (EUROPA PRESS) -

   El colectivo de activismo en salud mental Locomún reclama al Gobierno, mediante la campaña '#0contenciones', una normativa específica que prohíba la contención mecánica en unidades psiquiátricas en España, apelando a las recomendaciones de la ONU que califican esta práctica de "tortura".

   Locomún denuncia que la contención mecánica es una vulneración de los derechos humanos, ya que "causa importantes daños físicos y tiene un efecto traumático a nivel psicológico". Por ello esta campaña exige la implicación de los actores políticos y demanda voluntad de todos los agentes involucrados para revertir la situación.

   Asimismo, pide que "cese la opacidad y la impunidad en los casos en los que se producen daños de cualquier índole causados por esta práctica. En 2017 trascendieron dos casos de fallecimientos en hospitales de A Coruña y Asturias por el uso de la contención mecánica".

   Este colectivo, formado por profesionales de la salud mental críticos con la violencia psiquiátrica, explica que la campaña se dirige a personas psiquiatrizadas y su entorno con el fin de informar sobre esta práctica, facilitar algunas pautas sobre medidas legales a emprender y recoger testimonios personales que sirvan para la sensibilización social.

   El objetivo de esta iniciativa es implicar a los profesionales de salud mental para que implanten protocolos de contención cero o, a nivel individual, dejen de aplicar esta práctica en los lugares en los que trabajan.

   Asimismo, pretende sensibilizar a la sociedad, aportando información y difundiendo materiales a través de la web y redes sociales, la presencia en medios de comunicación y la intervención en diferentes espacios divulgativos y de formación.

   La contención mecánica es una práctica muy extendida en las unidades psiquiátricas de España y de otros países que consiste en atar a una persona a la cama con correas, con la intención de evitar que se haga daño a sí misma o a las demás personas.

   "No se trata de una práctica terapéutica ni de un mal inevitable, sino de una medida coercitiva que tiene que ver con la incapacidad (para lidiar con el malestar de la persona), con el poder (de control, de castigo) y con el miedo (a la presunta peligrosidad de un colectivo estigmatizado)", advierten.