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La realidad aumentada puede mejorar el tratamiento del 'ojo vago'

Ojo
PIXABAY
Publicado 08/01/2018 14:00:34CET

MADRID, 8 Ene. (EUROPA PRESS) -

La realidad aumentada puede ayudar a tratar la patología de 'ojo vago', llamada ambliopía, según un reciente estudio del Instituto de Psicología de Beijing (China), publicada en la revista 'Psychological Science'.

El 'ojo vago' se da cuando las señales entre el cerebro y un ojo no se transmiten de manera adecuada, de forma que el otro ojo tiende a ser predominante. Tradicionalmente esta patología se trata forzando al ojo menos dominante a adaptarse, ya sea a través entrenamiento de la vista o al uso de un parche.

Esta investigación sugieren que la realidad aumentada puede utilizarse para reducir esta discrepancia visual. "El sistema entrega un vídeo alterado pero complementario a cada ojo en tiempo real, obligando así a hacer uso de ambos ojos cooperativamente", ha explicado el principal investigador, Min Bao.

Los resultados del estudio han demostrado la mejora en el equilibrio ocular tras un período de dos meses, "varias sesiones de adaptación de 3 horas produjeron efectos que se fortalecieron cuando las personas volvieron a su entorno visual normal, después de terminar el entrenamiento", ha señalado Bao.

Para la investigación los autores analizaron a 10 adultos, a los que sometieron durante 5 días a una sesión de entrenamiento diaria de 3 horas en la que usaban un instrumento de realidad aumentada que les mostraba una versión ligeramente alterada de su entorno en tiempo real. Las imágenes presentadas a cada ojo eran casi idénticas, salvo una pequeña región pixelada para cada ojo. El entrenamiento obligó a los participantes a ponderar cada ojo por igual para poder procesar y percibir la escena completa.

Para medir el cambio en el dominio ocular los sujetos completaron una tarea de rivalidad binocular al comienzo de cada sesión de entrenamiento en la fase de adaptación, así como en las sesiones de seguimiento, que fueron 24 horas, 2 días, 3 días, 1 semana, 3 semanas, 2 meses, y 4 meses después de la última sesión de entrenamiento.

Los resultados indicaron que los estímulos mostrados al ojo más fuerte iban haciéndose menos dominantes con el tiempo, aumentando con eficacia el equilibrio interocular de los participantes. Dicho equilibrio continuó mejorando en los 2 meses posteriores al entrenamiento.

En otro experimento, 18 personas diagnosticadas con ambliopía participaron en un procedimiento de entrenamiento similar. En esta ocasión, se volvió a demostrar la mejoría de esta patología, tanto a lo largo de la fase formativa, como en las semanas siguientes.

Los resultados de un tercer grupo de participantes indicaron, por su parte, que el ojo más débil demostró mejora en varias funciones, como coherencia del movimiento de dicópticos, agudeza visual, y combinación interocular de la fase.

Los autores del estudio creen que estos hallazgos podrían tener implicaciones importantes para el trabajo en varios ámbitos, como oftalmología clínica, neurociencia, ingeniería y desarrollo de productos.

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