Hasta diez años antes del diagnóstico

Una prueba del olor puede revelar el riesgo de Parkinson

Olfato, mujer, nariz
PIXABAY/WERBEFABRIK
Publicado 10/09/2017 8:21:48CET

   MADRID, 10 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Una simple prueba de rascar y oler podría algún día ayudar a identificar a algunas personas con mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Parkinson hasta diez años antes de que la enfermedad pueda ser diagnosticada, según un nuevo estudio publicado este miércoles en la edición digital de 'Neurology', la revista médica de la Academia Americana de Neurología.

   El estudio encontró que los adultos mayores con un mal olfato son más propensos a desarrollar la enfermedad de Parkinson que las personas que se desenvuelven mejor en la prueba del olor. Los científicos también encontraron que el vínculo era más fuerte en los hombres que en las mujeres. La prueba consiste en que las personas huelan 12 olores comunes, como canela, limón, gasolina, jabón y cebolla, y escojan la respuesta correcta de cuatro opciones.

   El estudio fue uno de los primeros en analizar el sentido del olfato y la enfermedad de Parkinson en personas de raza negra, ya que trabajos recientes han demostrado el vínculo en los asiáticos y los blancos. "Estudios previos han demostrado que los negros son más propensos a tener un olfato pobre que los blancos y, sin embargo, pueden ser menos propensos a desarrollar la enfermedad de Parkinson", apunta el autor del estudio, Honglei Chen, del Colegio de Medicina Humana de la Universidad Estatal de Michigan, en East Lansing, Estados Unidos, y miembro de la Academia Americana de Neurología.

   "No encontramos ninguna significación estadística de un vínculo entre el mal olor y la enfermedad de Parkinson en los negros, pero puede haber sido debido al pequeño tamaño de la muestra. Se necesita realizar más investigación para seguir estudiando un posible vínculo", añade.

   El trabajo incluyó a 1.510 personas blancas y 952 personas de raza negra con una edad promedio de 75 años que realizaron la prueba de rascar y oler y luego fueron seguidos durante un promedio de diez años. Los investigadores buscaron ver quién había desarrollado la enfermedad de Parkinson durante ese tiempo y dividieron a los participantes en tres grupos basándose en sus puntuaciones en la prueba del olor: mal olor, medio y bueno.

CINCO VECES MÁS RIESGO DE PARKINSON EN PERSONAS CON MAL OLFATO

   Durante el estudio, 42 personas desarrollaron la enfermedad de Parkinson: 30 blancos y 12 negros. Las personas en el grupo de olfato pobre presentaban casi cinco veces más probabilidades de desarrollar la patología que las que estaban en el grupo de sentido del olfato normal. Entre las 764 personas con mal olfato, 26 personas desarrollaron Parkinson, en comparación con siete de las 835 personas con buen sentido del olfato y nueve de las 863 personas con un sentido del olfato medio.

   Los resultados se mantuvieron iguales después de que los investigadores ajustaron otros factores que podrían afectar al riesgo de la enfermedad de Parkinson, como el tabaquismo, el consumo de café y los antecedentes de lesión en la cabeza. El estudio mostró una fuerte relación entre la prueba del olor y el desarrollo de Parkinson hasta seis años después. La asociación se mantuvo más allá de seis años, pero no fue tan fuerte.

   "Los estudios anteriores habían mostrado la predicción de la enfermedad de Parkinson cerca de entre cuatro a cinco años después de que se realizara la prueba del olor --dice Chen--. Nuestro trabajo muestra que esta prueba puede ser capaz de informar sobre el riesgo mucho antes que eso".

   Chen señala que no todas las personas con puntuaciones bajas en la prueba del olfato desarrollarán la enfermedad de Parkinson. Además, considera que se necesita más investigación antes de que la prueba del olfato pueda utilizarse para detectar la enfermedad de Parkinson en la población general porque la enfermedad afecta a un porcentaje bajo de la población y porque una puntuación baja en la prueba no descarta otras causas de problemas con el olfato.

   Chen apunta como una de las limitaciones del estudio que mientras que se siguió a los participantes a lo largo del tiempo, determinando cuáles de los participantes desarrollaron la enfermedad de Parkinson al final del estudio, es posible que algunos casos se hayan perdido o se hayan cometido errores, especialmente porque la enfermedad puede tardar mucho tiempo en diagnosticarse en algunos casos.

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