¿Cómo es una prueba de esfuerzo?

Cinta de correr. Prueba de esfuerzo
FLICKR/MR.TINDC
Publicado 14/03/2018 18:04:59CET

MADRID, 14 Mar. (EUROPA PRESS) -

El director de la Unidad de Salud Deportiva de Vithas Internacional, el doctor Juan Antonio Corbalán, recuerda que los deportistas mayores de 40 años deben realizar una prueba de esfuerzo para descartar cardiopatía isquémica.

El experto recuerda que tanto para las personas que van a iniciarse en la práctica deportiva, como aquellos que ya son practicantes, pero van a elevar notablemente la intensidad o resistencia del ejercicio que realizan, lo más conveniente es llevar a cabo una prevención básica mediante un reconocimiento médico.

"Mediante una historia clínica detallada y un electrocardiograma podemos descartar determinadas patologías que podrían contraindicar la práctica. Este chequeo se hace imprescindible en cualquier rango de edad, pero debería ser obligatorio para los niños que se inicien en el deporte federado", apunta Corbalán.

Asimismo, recuerda que "dado el número creciente de practicantes, no podemos soslayar el fenómeno lesional del deporte de competición practicado en masa o las repercusiones que puede tener una práctica mantenida durante muchos años sin la preparación adecuada".

Aunque la práctica de actividad física moderada, de baja intensidad, evitando el sedentarismo, resulta clave en la prevención de las enfermedades cardiovasculares, cuando la intensidad aumenta "es necesario el entrenamiento regular y asegurar la aptitud para la práctica", advierte.

A partir de este reconocimiento básico, se pueden añadir diferentes pruebas en función de las necesidades de cada deportista. Así, añade, "el ecocardiograma permite conocer la estructura y función cardiaca adecuadas para el deporte y la prueba de esfuerzo es fundamental a partir de los 40 años, o antes, si el paciente presenta cualquier síntoma de sospecha".

En ocasiones es necesario hacer una prueba de esfuerzo, ya que sólo esta pruebas dinámicas, en las que el paciente es sometido a un ejercicio máximo o submáximo, de la suficiente intensidad, pueden dar luz en el diagnóstico de las enfermedades que cursan latentes y que sólo se manifiestan en condiciones de estrés.

La ergometría o prueba de esfuerzo es una técnica diagnóstica para valorar la respuesta del corazón ante el ejercicio. Consiste en realizar un ejercicio físico en tapiz rodante o bicicleta estática aumentándose progresivamente la carga, de acuerdo con unos protocolos predeterminados. Durante la prueba la monitorización electrocardiográfica es continua.

"Permite registrar la actividad del corazón durante un momento de esfuerzo controlado. Sus resultados pueden detectar alteraciones en el electrocardiograma sugerentes de isquemia miocárdica con el ejercicio. También aporta información muy valiosa sobre la respuesta de la tensión arterial al ejercicio y la posible aparición de arritmia desencadenada por el mismo", advierte Corbalán.

Una modalidad más completa de este tipo de prueba sería la ergoespirometría, que complementa el estudio diagnóstico con el análisis de gases, "midiendo la cantidad de oxígeno que se consume y, por tanto, la respuesta coordinada del sistema respiratorio, el cardiovascular y el propio músculo".