Observan que niños con autismo y sus hermanos menores reciben menos vacunas

Niño de espaldas, autista
RABIEM22/FLICKR - Archivo
Publicado 13/04/2018 7:00:34CET

   MADRID, 13 Abr. (EUROPA PRESS) -

   Una investigación realizada por Kaiser Permanente, en Oakland, California, Estados Unidos, publicada este lunes en 'JAMA Pediatrics' revela que los niños con autismo y sus hermanos menores son significativamente menos propensos a tener todas las vacunas puestas que la población general.

   "En este estudio amplio y exhaustivo, descubrimos que después de que los niños recibieran un diagnóstico de autismo, las tasas de vacunación eran significativamente más bajas en comparación con los niños de la misma edad que no tenían un diagnóstico de autismo", explica el autor principal, Ousseny Zerbo, investigador postdoctoral en la División de Investigación de Kaiser Permanente de Carolina del Norte, en Estados Unidos.

   El estudio de cohortes retrospectivo, 'Patrones de vacunación en niños después del diagnóstico de trastorno del espectro autista y en sus hermanos menores', incluyó a más de 3.700 niños con trastornos del espectro autista diagnosticados a los 5 años de edad y casi 500.000 niños sin TEA nacidos entre el 1 de enero de 1995 y el 30 de septiembre de 2010; y sus respectivos hermanos menores, nacidos entre el 1 de enero de 1997 y el 30 de septiembre de 2014.

   Los investigadores revisaron si los niños recibieron las vacunas recomendadas por el Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades. "Hubo grandes disparidades en las tasas de vacunación entre niños con y sin trastornos del espectro autista, así como entre sus hermanos, en todos los grupos de edad y después de ajustar factores de confusión importantes", afirma el autor principal Nicola Klein, director de la Centro de Estudios de Vacunas de Kaiser Permanente.

   Por ejemplo, entre los niños de 7 años o más, el 94 por ciento de los que no tenían TEA recibieron todas las vacunas recomendadas entre los 4 y 6 años, en comparación con el 82 por ciento de los que padecía TEA; y para la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR, por sus siglas en inglés), el 96 por ciento de los que no sufría TEA se vacunó, en comparación con el 84 por ciento de los que tenían TEA.

   Además, la proporción de niños que recibieron todas las vacunas recomendadas también fue menor entre los hermanos menores de niños con TEA en comparación con los hermanos menores de niños sin TEA. Por ejemplo, para las vacunas recomendadas entre uno y 11 meses, el 73 por ciento de los hermanos menores de niños con TEA las tenían puestas en comparación con el 85 por ciento de los hermanos menores de niños sin TEA.

   "Numerosos estudios científicos han informado que no hay asociación entre la vacunación infantil y la incidencia de trastornos del espectro autista", afirma el coautor Frank DeStefano, de la Oficina de Inmunización de Seguridad de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. "Sin embargo, este nuevo estudio sugiere que muchos niños con autismo y sus hermanos menores no están siendo vacunados por completo", añade.

   "Necesitamos comprender mejor cómo mejorar los niveles de vacunación en niños con trastorno del espectro autista y sus hermanos, para que puedan estar totalmente protegidos contra enfermedades prevenibles por vacunación", afirma.

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