DÍA INTERNACIONAL DE LA ENFERMEDAD

Los nuevos tratamientos normalizan la vida del paciente con epilepsia

Jóvenes paseando por el parque
THE UNIVERSITY OF QUEENSLAND
Actualizado 09/02/2017 12:16:23 CET

   MADRID, 9 Feb. (EUROPA PRESS) -

   En España se diagnostican cada año unos 20.000 nuevos casos de epilepsia, enfermedad neurológica que afecta a unas 400.000 personas, aunque gracias a los nuevos tratamientos que han aparecido en los últimos años el 80 por ciento de estos pacientes pueden hacer vida normal.

   "En los últimos años se han desarrollado nuevos fármacos eficaces, más los que están en proceso de investigación", ha reconocido Cristina Alarcón, del Instituto de Neurociencias Avanzadas de Madrid (INEAMAD) del Hospital Nuestra Señora del Rosario, con motivo del Día Internacional de la Epilepsia que se celebra este jueves, 9 de febrero.

   Además, el 20 por ciento restante tienen posibilidades terapéuticas de mejorar su calidad de vida gracias a la cirugía, aunque no todos pueden ser intervenidos, ha añadido Rafael García de Sola, catedrático de Neurocirugía del INEAMAD. 

   "Desafortunadamente al final de estos estudios solo entre un 20-30% de estos pacientes graves se les encuentra un foco epiléptico que puede ser extirpado. En estos casos la cirugía ofrece entre el 50-70% de posibilidades de que queden sin crisis con un riesgo de prácticamente nulo”, según este experto, aunque están apareciendo nuevas técnicas de estimulación cerebral y del nervio vago, que permiten a otro gran número de pacientes graves darles la posibilidad de disminuir la intensidad y frecuencia de las crisis".

   La enfermedad puede afectar a cualquier persona en cualquier momento de su vida pero en un alto porcentaje de casos aparece en la infancia y la adolescencia y, después, a partir de los 65 años.

   Y pese a que actualmente hay pruebas eficaces de diagnóstico, Alarcón ha reconocido que hay pacientes que tardan años en recibir un dictamen certero de la enfermedad aunque, "afortunadamente, este grupo cada vez es menor".

   Los motivos de este retraso, según aclara esta especialista, son que "las crisis o convulsiones asociadas a la enfermedad se producen en otro tipo de crisis", desde febriles, metabólicas, secundarias a enfermedades infecciosas o a traumatismos, por supresión de drogas, por accidentes cerebro-vasculares o procesos que simulan crisis epilépticas.

   Por todo ello, ha añadido Alarcón, es importante llevar a cabo un "diagnóstico precoz y diferencial" y realizar una "exhaustiva" historia clínica del paciente que incluya el uso de pruebas de imagen (como la resonancia magnética) y del electroencefalograma para confirmar el diagnóstico.

PERSISTE UN ESTIGMA QUE PERJUDICA A LOS PACIENTES

   Además, esta experta lamenta la discriminación y estigma que sigue rodeando a la enfermedad, que "se sigue viendo como 'demoniaca' o 'tabú' y esto repercute en la vida social de los pacientes y sus familias".

   Y recuerda el riesgo de sufrir además trastornos de salud mental que tienen estos pacientes, ya que hasta un 30 por ciento padece depresión, ansiedad y otro tipo de patologías, muchas de ellas sin diagnosticar ni tratar.

   "También es frecuente ver que los afectados sean objeto de abusos o de violencia de género, en el caso de las mujeres. Por todo ello, es imprescindible que la sociedad tome conciencia de la verdadera realidad de esta patología para alejarla día a día de la discriminación y contribuir a la inclusión social y la laboral de los afectados", ha defendido esta experta.

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