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El melanoma es uno de los tumores malignos cuya incidencia sigue aumentado en los últimos años

Melanoma
ROCHE
Publicado 10/05/2017 14:53:45CET

MADRID, 10 May. (EUROPA PRES) -

La incidencia mundial de melanoma se ha incrementado hasta en 20 veces en los últimos 20 años, lo que le convierte en uno de los tumores malignos cuya incidencia sigue aumentado en los últimos años, según señala la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), con motivo del Día Mundial del Melanoma que se celebra el 23 de mayo.

En 2015 se diagnosticaron 2.577 casos en varones y 2.313 en mujeres con lo que la última cifra registrada de incidencia de melanoma asciende a 4.890 casos. Mientras que su prevalencia en España se cifró en aproximadamente 120 casos por cada 100.000 habitantes a los 5 años del diagnóstico, convirtiéndose así en el séptimo tumor más prevalente en población general.

"No obstante hay que tener en cuenta que estos datos infraestiman la situación real de la patología dado que muchos casos de buen pronóstico no se incluye en los registros académicos oficiales. Es además una de las principales causas de años perdidos de vida por causa oncológica", advierten desde la sociedad.

La supervivencia a 5 años desde el diagnóstico ha mejorado de forma muy significativa en las últimas décadas, superando el 90 por ciento de los pacientes diagnosticados en estadios tempranos de la enfermedad.

La sociedad realiza un repaso sobre el tratamiento cuando la enfermedad esta localizada, así recuerda que en la década de los 90 sólo el Interferón alfa a dosis altas y en cursos prolongados de tratamiento había demostrado cierto beneficio a costa de una toxicidad muy elevada, lo que le convirtió en un tratamiento controvertido y a discutir pormenorizadamente en cada caso.

En noviembre de 2016 se publicaron los resultados del tratamiento con ipilimumab, un nuevo agente inmunoterápico capaz de potenciar la activación de nuestro sistema inmune frente al tumor, constatándose un aumento significativo tanto de la supervivencia libre de enfermedad como de la supervivencia global de los pacientes.

No obstante, destacan que es fundamental la detección precoz, ya que es la única posibilidad real de curación definitiva de esta enfermedad.

Cuando la enfermedad está avanzada los nuevos tratamientos oncológicos han hecho posible el aumento de la supervivencia de esta patología. El vemurafenib es un inhibidor selectivo de la quinasa BRAF, en presentación oral, aprobado por la FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos) en 2011 y por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) para pacientes con melanoma irresecable o metastásico, positivos para la mutación V600E en BRAF.

Mientras, el dabrafenib es otro inhibidor selectivo de BRAF, en presentación oral, aprobado por la FDA en 2013 y por la Agencia Europea (EMA) para pacientes con melanoma irresecable o metastásico positivos para la mutación V600E en BRAF. Estos dos fármacos no se recomiendan para el tratamiento de los melanomas sin alteraciones genéticas en BRAF.

En noviembre de 2016 se comunicaron datos de una nueva combinación de agentes inhibidores de BRAF y MEK respectivamente: encorafenib junto con binimetinib. Confirmándose una vez más el beneficio en supervivencia de las combinaciones frente a los inhibidores de BRAF en monoterapia y el importante papel de esta estrategia de tratamiento en el caso de melanomas con mutación en BRAF.

Finalmente en abril de 2017, se publicaron los datos de eficacia de binimetinib en pacientes con melanomas que presentan mutaciones en otro gen denominado NRAS. Este subgrupo de pacientes, hasta ahora huérfanos de tratamientos específicos, incorpora este agente, superior a la quimioterapia clásica en cuanto a supervivencia libre de progresión, como parte de sus opciones de tratamiento de última generación.

La sociedad también destaca el ipilimumab, que fue la primera inmunoterapia en demostrar beneficio clínico al prolongar la supervivencia global en varios ensayos aleatorizados, logrando la aprobación por parte de la FDA en el año 2011.

Asimismo, en los últimos años hemos asistido a un mejor conocimiento de otras vías moleculares que regulan la activación de los linfocitos T. Se trata de los receptores PD-1 y sus proteínas activadoras (también llamadas ligandos). De este desarrollo ya sabemos que existen dos anticuerpos frente a PD-1, que producen una activación linfocitaria capaz de luchar de forma eficaz contra el melanoma: pembrolizumab y nivolumab. Ambos fármacos, de administración intravenosa, han demostrado ser eficaces en pacientes que no han respondido a ipilimumab (y en el caso de melanoma con mutación en BRAF, tras recibir también un inhibidor de BRAF).

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