Jefes tóxicos, así afectan a la salud

Jefe tóxico
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Publicado 10/01/2017 7:09:40CET

   MADRID, 10 Ene. (EUROPA PRESS) -

   Las personas que trabajan para los jefes que muestran rasgos psicopáticos y narcisistas no sólo se sienten más deprimidas por culpa del comportamiento de intimidación de sus superiores, sino que también son más propensas a participar en comportamientos indeseables en el trabajo.

   Estos son los hallazgos clave de un equipo de investigación de la Escuela de Negocios de la Universidad de Manchester, en Reino Unido. La investigadora principal, Abigail Phillips, presenta este viernes los resultados del trabajo en la Conferencia Anual de la División de Psicología Ocupacional de la Sociedad Británica de Psicología, que se celebra en Liverpool.

   Un total de 1.200 participantes participaron en tres estudios que requerían completar cuestionarios relacionados con su propio bienestar psicológico, la prevalencia de acoso laboral en su empresa y la personalidad de su gerente. Los participantes eran trabajadores de una variedad de industrias a través de varios países diferentes.

   El análisis de los datos mostró que aquellos que trabajan para jefes que muestran esos rasgos tenían menor satisfacción en el trabajo y una puntuación más alta en una medida clínica de la depresión. Además, sólo estaba afectado el bienestar de los empleados, sino que se registraron más incidentes de comportamientos contraproducentes en el trabajo y acoso laboral.

   La doctora Phillips subraya: "En general, la imagen es clara de que tener jefes con muchos rasgos oscuros puede ser negativo para las entidades. Aquellos con altos niveles de psicopatía y narcisismo tienen un fuerte deseo de poder y a menudo carecen de empatía. Esta combinación tóxica puede resultar en estas personas que se aprovechan de otras, apuntándose los tantos de su trabajo, siendo demasiado críticos y generalmente comportándose agresivamente. En otras palabras, los líderes con alto nivel de psicopatía y narcisismo son más propensos a ser agresores".

   "La intimidación en el lugar de trabajo es obviamente desagradable para la persona a la que se le somete, pero también crea un ambiente de trabajo tóxico para todos los involucrados. En resumen, los jefes malos, con elevados niveles de psicopatía y narcisismo, tienen empleados infelices e insatisfechos que buscan desquitarse en la compañía", concluye.

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