Investigadoras de la UMA proponen herramientas psicológicas para "hacer frente" al dolor crónico

Migraña, dolor de cabeza, triste, depresión
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Publicado 22/12/2017 17:35:26CET

MÁLAGA, 22 Dic. (EUROPA PRESS) -

Las investigadoras de la Universidad de Málaga (UMA) Rosa Esteve y Carmen Ramírez han propuesto herramientas psicológicas para "hacer frente" al dolor crónico.

Casi el 30 por ciento de la población española que padece una enfermedad crónica tiene una depresión diagnosticada. Una cifra que las citadas investigadoras han expresado que "alarma" y "requiere trabajo y esfuerzos" desde todos los ámbitos y disciplinas, según ha informado este viernes la UMA en un comunicado.

Las expertas, junto con las profesoras Alicia Eva López, Gema Teresa Ruiz y Elena Rocío Serrano, llevan más de dos décadas trabajando directamente con pacientes para, a partir de la psicología, enseñarles cómo manejar el dolor, cómo "hacerle frente y cómo aprender a controlarlo, para que este no domine sus vidas".

"El problema no es tanto el dolor, sino el control que ejerces sobre él", ha afirmado Esteve, señalando el componente sensorial, social y cultural del mismo. "No somos iguales ante el dolor. Cuando las personas lo afrontan, lo hacen con un bagaje de experiencias previas y con sus características de personalidad propias, en las que han cristalizado sus aprendizajes y predisposiciones", ha asegurado.

Asimismo, han destacado la experiencia emocional del dolor y, por tanto, "el papel fundamental de la psicología para conseguir una mejor adaptación".

Para llegar a una situación de equilibrio, han propuesto que los pacientes, tras una primera fase de aceptación, "cambien el foco hacia todo aquello que no es dolor crónico y regulen sus metas vitales hacia otros objetivos". Así, han presentado el optimismo y la resiliencia ante la adversidad como características en la personalidad de los afectados que "determinan directamente su resistencia".

ESTUDIOS

Las investigadoras de la UMA han desarrollado varios estudios con pacientes que indican que, en general, el optimismo se asocia con una mejor adaptación al dolor.

"Las personas optimistas valoran el dolor como un desafío, como un reto que implica dificultades y esfuerzo y utilizan estrategias activas para enfrentarse a él, es decir, toman las riendas", ha explicado Ramírez. "Se puede ser feliz con dolor y a través de la terapia psicológica se puede enseñar a actuar como una persona optimista", ha concluido.