Unos implantes impresos en 3D ayudan al hueso a crecer

Implante de cerámica
JOURNAL OF TISSUE ENGINEERING AND REGENERATIVE MED
Publicado 01/08/2018 18:28:01CET

MADRID, 1 Ago. (EUROPA PRESS) -

Unos implantes impresos en tres dimensiones (3D) ayudan al hueso a crecer, según han puesto de manifiesto cirujanos y científicos de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos) en un estudio realizado en ratones y publicado en el 'Journal of Tissue Engineering and Regenerative Medicine'.

Siguiendo el modelo de las piezas óseas que están destinadas a ayudar a reemplazar a los huesos, los implantes se ensamblaron in situ utilizando la impresión robótica 3D. "Nuestro implante 3D representa el mejor implante en desarrollo debido a su capacidad para regenerar hueso real", han asegurado los expertos.

A su juicio, las "novedosas" cerámicas se asemejan más a la forma y composición del hueso real que a otros implantes óseos experimentales en los que se agregan elastizadores plásticos para flexibilizar el implante. Aunque la capacidad de flexión ofrece algunas ventajas, el plástico "no tiene la misma capacidad de curación" que el implante creado por estos investigadores.

Una característica importante de los dispositivos cerámicos es que están hechos de fosfato tricálcico beta, un compuesto de los mismos productos químicos que se encuentran en el hueso natural que hace que los implantes sean reabsorbibles.

Asimismo, los nuevos implantes cuentan con una capa de dipiridamol, un anticoagulante que se muestra en otros experimentos para acelerar la formación de hueso en más del 50 por ciento. La sustancia química también atrae a las células madre óseas, que estimulan la formación de vasos sanguíneos y médula ósea nutritiva dentro del hueso recién desarrollado. Según los investigadores, estos tejidos blandos otorgan a sus huesos crecidos en andamios la misma flexibilidad que los huesos naturales.

En los últimos experimentos, los investigadores utilizaron los implantes de prueba para reparar agujeros pequeños hechos quirúrgicamente en los cráneos de ratones y piezas de hueso faltantes de hasta 1,2 centímetros en las extremidades y mandíbulas de conejo.

Los científicos encontraron que, en promedio, el 77 por ciento de cada implante fue reabsorbido por el cuerpo del mamífero seis meses después de la implantación. También encontraron que el hueso nuevo crece en los soportes estructurales en forma de celosía del andamio, que luego se disuelve. Algunas tomografías de los sitios de implantes casi no mostraban trazas de fosfato tricálcico beta, el material impreso en 3D del cual se hicieron los implantes originales.

De hecho, las pruebas posteriores de soporte de peso mostraron que el hueso nuevo tenía una resistencia equivalente a la del hueso original no dañado.