¿Hipnosis para tratar el dolor?

Psicólogo, psiquiatra, hipnosis
ISTOCK
Actualizado 17/02/2018 11:24:16 CET

   MADRID, 17 Feb. (EDIZIONES) -

   La hipnosis puede resultar muy eficaz a la hora de aliviar el dolor de una persona, aunque muchas personas puedan tener una imagen de esta técnica más relacionada con el espectáculo.

   De hecho, el primer problema que hay en torno a ella surge de su propio concepto y de todas las ideas preconcebidas y mitos que la rodean debido a la televisión.

   Según el coordinador del grupo de trabajo de Psicología y Dolor, de la Sociedad Española de Dolor (SED), Antoni Castel, la hipnosis es una "interacción social" donde el hipnólogo aplica la técnica, mediante una serie de sugestiones que el paciente recibe, con el objetivo, en el caso de un cuadro de dolor, de que éste desaparezca o se alivie.

   En una entrevista con Infosalus, el también psicólogo clínico de la unidad de dolor del Hospital Universitario de Tarragona Juan XXIII subraya que esta técnica ha mostrado eficacia en el tratamiento del dolor tanto agudo, como en el del dolor crónico y en el experimental.

   "En cambio, a pesar de que muestra su eficacia, y de que sea reconocida en el tratamiento del dolor, su utilización es bastante limitada debido a que muchas veces hay prejuicios o mitos sobre ella. Hay una concepción mágica de lo que es la hipnosis. Muchas personas piensan que la persona, cuando está en hipnosis pierde el control de sí mismo y depende del hipnólogo, cuando esto no es así. Todo son mitos y prejuicios porque no hay nada de todo eso. Es una interacción entre dos personas que en el contexto clínico tiene un fin e idea terapéutica", recalca Castel.

   Así, subraya que, aunque siempre hay excepciones, generalmente muchas personas pueden servirse de esta terapia para paliar o aliviar su sensación de dolor. Además, celebra que el objetivo final de este procedimiento terapéutico sea mejorar el dolor o hacer que desaparezca y, además, sea el propio paciente el que aprehenda la autohipnosis y pueda ponerla en práctica a la hora de controlar ese dolor.

   "No hay que olvidar que el dolor se procesa en el cerebro. Se percibe como tal cuando el cerebro interpreta ese estímulo como dolor. Lo que conseguimos con la hipnosis es modificar determinados aspectos de la experiencia del dolor, que tiene distintas dimensiones. El dolor es sensación, es afecto, es emoción, y también es evaluación", agrega.

   Según sostiene el psicólogo clínico y doctor en Psicología, con la técnica de la hipnosis lo que se busca es modificar alguna de estas dimensiones del dolor, y que, por ejemplo, se perciba la sensación de dolor de manera distinta y, en vez de notar una sensación de quemazón muy fuerte, por ejemplo, que el paciente la note más suave; o en lugar de sentir calor, note frescor; o incluso, que disminuya la extensión de ese dolor.

   Por otro lado, se puede conseguir, junto con el paciente, modificar la reacción emocional respecto a ese dolor. "Las personas se pueden desesperar mucho al percibir el dolor y esto empeorará su efecto. Sin embargo, con la hipnosis se pueden mantener más tranquilos, y a la larga se conseguirá un efecto terapéutico que mejorará el dolor", añade.

¿EN QUÉ CONSISTE?

   Antes de decidir si usar esta técnica, Castel dice que hay que tener conocimiento del paciente, de las características del dolor, y de si la técnica le puede ser beneficiosa. Después, indica que se realizan unas pruebas clínicas simples de sugestionabilidad, y se valora hasta qué punto ese paciente tiene capacidad para imaginar las cosas y convertir las ideas en sugestiones.

   "Cuando decidimos con el paciente que la técnica puede ser útil se hace una primera sesión en la que se prueba la técnica y se hace la hipnosis analgésica. Si el terapeuta utiliza esa técnica de hipnosis y el resultado es adecuado se hacen un par o tres de sesiones en los que se ajusta el procedimiento", añade.

   En concreto, Castel resalta que la sugestión es la clave, que se trabaja para que una determinada idea modifique una percepción o experiencia del paciente con dolor. Según sostiene, se trata de una idea que se transmite al paciente para que éste la sienta como tal, para que el paciente tenga una reacción lógica a esa idea que el hipnólogo le transmite.

   "Si a una persona le pido que se imagine que entre los dedos tiene unos globos de colores, como los que hay en las ferias, la consecuencia lógica de esta imagen mental, es que notará una sensación como de que la mano sube hacia arriba. Si yo me imagino que estoy en el desierto en un día caluroso, sentiré calor. Por tanto, la sugestión es la idea que se transforma en una respuesta. Pero esa idea no es real, es una sugestión, pero si está presente, la persona sugestionada percibe las sensaciones lógicas de esa idea", añade.

   Así, Castel defiende que con la hipnosis se trabaja una determinada idea con el objetivo final de modificar la percepción del dolor. "Se utiliza para ello una serie de procedimientos de inducción hipnótica, bastante protocolizados, de manera que la persona centra cada vez más su atención ante determinados estímulos. En la reducción de ese foco atencional, el paciente va teniendo modificaciones en su percepción y entra con más facilidad en la aceptación de las sugestiones, disminuye su sentido critico. Cuando se hace eso se puede realmente conseguir cambios en la percepción del dolor", celebra el especialista.