¿Qué hago si mi hijo se atraganta?

Atragantamiento, maniobra de Heimlich
Foto: STOCKBYTE
Actualizado: lunes, 2 marzo 2015 18:54

MADRID, 2 Mar. (INFOSALUS) -

   El atragantamiento es la obstrucción accidental de las vías respiratorias, un problema que puede acarrear graves consecuencias, dependiendo de la naturaleza del objeto, su localización y del grado de obstrucción que origine.

   Por norma general, se trata de una situación de angustiosa tanto para el que la sufre como para el que la observa, más si la situación se produce en niños. Por ello, es importante conocer qué podemos y no debemos hacer si nos encontramos con que un cuerpo extraño obstruya de manera parcial o total la vía respiratoria de un niño.    

   Según recuerdan en la web de Asociación Española de Pediatría, dentro de sus protocolos de Urgencias Pedíatricas, cuando un cuerpo extraño pasa a la vía aérea, el organismo reacciona de forma inmediata, automática, con el reflejo de la tos. Así, una tos violenta puede hacer que el objeto sea expulsado al exterior solucionando el problema.

   Según destacan los pediatras la mayor incidencia del problema en edades tempranas, generalmente por debajo de los 5 años y sobre todo en menores de 2 años, con predominio en varones. Y, en general el momento de la aspiración o atragantamiento, no suele ser observado por el médico sino por algún familiar próximo.

SÍNTOMAS DEL ATRAGANTAMIENTO

  Una vez aspirado el objeto por el niño, suele manifestarse por una tos súbita, violenta, con asfixia, cianosis, ahogo, estridor y sibilancias. Y, la mayor parte de las veces, el material aspirado se expulsa en ese momento gracias al reflejo tusígeno.

   Si la tos no es eficaz y no consigue eliminarlo son necesarias maniobras de actuación médica inmediata para evitar que la obstrucción sea irreversible. Aunque, dependiendo de la localización puede incluso haber un período asintómatico.

   Por tanto, recuerdan que es muy conveniente que la secuencia de actuación básica que se debe realizar en ese momento sea conocida no sólo por el médico sino también por el resto de la población, ya que ello puede contribuir a superar un evento potencialmente mortal.

   Probablemente la tos es la mejor de las maniobras para solucionar la situación. Si ésta no es efectiva y la obstrucción de la vía aérea no se resuelve en un cierto tiempo puede llegar a producirse una parada cardiorrespiratoria.

QUÉ HACER

   Si la obstrucción es parcial, mientras el niño tosa o llore, aunque presente algunos signos de afectación, colocándole en posición incorporada, hay que estimularle para que siga tosiendo, no debiendo jamás realizar maniobras de extracción.

   Hay que observarle cuidadosamente si expulsa el cuerpo extraño o si, por el contrario, se agota y la tos se hace inefectiva, en cuyo caso habrá que valorar el nivel de conciencia para iniciar maniobras de desobstrucción.

   En este caso la obstrucción es total o casi completa, se puede efectuar la extracción manual del objeto si éste es fácil de ver y extraer. Si es así, se puede usar la maniobra de gancho, que consiste en introducir un dedo por el lateral de la boca y después, con un movimiento de barrido, se utiliza el dedo a modo de gancho para extraer el cuerpo extraño.

CÓMO ACTUAR CUANDO ES UN LACTANTE

   Las maniobras de obstrucción consisten en: golpes en la espalda, compresiones torácicas y compresiones abdominales, cada una de las cuales se utilizará según la edad y la situación del paciente.

   En el lactante la recomendación es dar 5 golpes en la espalda, sujetando al lactante en decúbito prono (boca abajo), apoyándolo sobre el antebrazo, con la mano sujetándolo firmemente por las mejillas y con los dedos índice y pulgar para mantener la cabeza ligeramente extendida y la boca abierta.

   Para conseguir que la cabeza se encuentre más baja que el tronco, en posición de sentado, se puede apoyar el antebrazo sobre la pierna (muslo) flexionándola. Una vez colocado se golpeará cinco veces con el talón de la otra mano en la zona interescapular, debiendo ser estos golpes rápidos y moderadamente fuertes.

    Después, 5 compresiones en el tórax. Sujetando la cabeza se coloca al lactante en decúbito supino (boca arriba) apoyándolo sobre el otro antebrazo y sujetando el cuello y la cabeza con la mano.    No se deben realizar compresiones abdominales en el lactante por el riesgo potencial de rotura de vísceras.

   Para conseguir que la cabeza esté más baja que el tronco se apoyará el antebrazo sobre la pierna. Una vez en esta posición, se realizarán 5 compresiones torácicas con dos dedos (índice y medio), situados en dirección a la cabeza, justo debajo de la línea intermamilar.

   Tras las compresiones en la espalda y torácicas hay que evaluar el estado del lactante, su estado de conciencia, su respiración (ver, oír, sentir) y la presencia o no de tos (esfuerzo respiratorio).

CÓMO ACTUAR EN EL NIÑO

   La diferencia principal es que se sustituyen las compresiones torácicas por las abdominales (maniobra de Heimlich) con el fin de aumentar la presión intrabdominal y así, indirectamente, la presión intratorácica.

   Primero, se le dan los golpes en la espalda con el niño en bipedestación (en decúbito supino si está inconsciente). Con el niño en bipedestación, ligeramente inclinado hacia delante, se darán 5 golpes a nivel interescapular.

   Después, compresiones abdominales. Tras la maniobra anterior se realizarán 5 compresiones abdominales. Para ello el reanimador se coloca de pie, detrás del niño, sujetándolo, pasando los brazos por debajo de las axilas y rodeando el tórax del niño, manteniendo los codos separados de las costillas del niño para evitar posibles fracturas costales.

   Al mismo tiempo se colocará la mano en forma de puño con el pulgar flexionado hacia dentro, apoyándola en la línea media del epigastrio, entre el esternón y el ombligo. Con la otra mano se agarrará el puño para realizar un movimiento de presión dirigido al mismo tiempo hacia atrás y hacia arriba.

   Este movimiento ha de realizarse con fuerza con el objetivo de aumentar bruscamente la presión y movilizar el cuerpo extraño. Después de cada ciclo de compresiones se debe revaluar el estado del niño, observando si está consciente, respira o tose y si el objeto está accesible.

   La Asociación Española de Pediatría recuerda que si está consciente y con tos ineficaz se han de repetir las maniobras hasta que empiece a toser y a realizar esfuerzos respiratorios. En caso de que este inconscientes lo primero que se debe hacer es pedir ayuda, y actuar como en una parada cardiorrespiratoria.