Enfermedad renal crónica, claves para reconocerla

Riñones, riñón
FLICKR/ TAREQ SALAHUDDIN - Archivo
Publicado 08/03/2018 18:01:27CET

   MADRID, 8 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Nueve de cada diez enfermos crónicos renales (ERC) no percibe síntomas antes de llegar a esta fase aguda de la enfermedad, sin embargo, según el doctor Manuel Angoso, jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Vithas Nisa Virgen del Consuelo, existen síntomas como la tensión arterial elevada y el hinchazón en parpados, tobillos o mano que puede alertar de que se padece la enfermedad.

   Además, el cambio de color de la orina, consistencia o en el olor de la orina, y la aparición en un análisis de orina de sangre o proteínas durante una revisión rutinaria, son otras señales que deben llevar al paciente a acudir al médico.

   "Los síntomas que pueden producir una insuficiencia renal son múltiples. Entre los más comunes estarían: alteración del sabor de las comidas, nausea o vómitos, confusión o dificultad para pensar, falta de apetito, cefaleas, fatiga, picor generalizado en la piel, etc)", explica.

   Uno de los peores enemigos de la ERC es el propio carácter silente de la enfermedad, que en ocasiones no da la cara hasta que se ha producido una pérdida importante de función renal, pérdida que en el mejor de los casos se puede detener, pero nunca recuperar.

   Por ello es fundamental que aquellas personas que reúnen factores de riesgo -hipertensión arterial, diabetes, antecedentes familiares, edad por encima de 60 años, colesterolemia, etc.- se sometan a controles nefrológicos en aras a frenar la enfermedad desde el principio.

   Los factores de riesgo de la ERC se clasifican entre los no modificables y los modificables. tener más de 60 años, ser hombre, antecedentes familiares o problemas durante la gestación como el bajo peso al nacer -que se asocia a un menor número de nefronas- destacan entre los primeros.

   El hecho de que un porcentaje importante de factores de riesgo de la ERC sean modificables da una idea del margen de acción que, afortunadamente, tienen las medidas preventivas. Es más, la solución a algunos de ellos, como el tabaquismo, el sedentarismo o el sobrepeso, pasa por el simple cambio de hábitos hacia unos más higiénico-saludables.

   Otros, como el control adecuado de la tensión arterial, la diabetes mellitus, los cólicos renales repetidos, el crecimiento de la próstata o los niveles de colesterol y ácido úrico precisan de un seguimiento médico adecuado.

   "Es aconsejable realizar revisiones periódicas por parte de su médico en particular si presenta las siguientes factores de riesgo: diabetes mellitus, problemas cardiovasculares, hipertensión arterial, enfermedades reumatológicas autoinmune,antecedentes familiares de enfermedades renales o ingesta crónica de medicación para el dolor ( antinflamatorios no esteroideos como el Ibuprofeno ,Voltaren ,Enantyum etc ) y sobrepeso", aconseja Angoso.