Cómo elegir la mejor ortopedia para realizar deporte

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LUDO ROUCHY/FLICKR - Archivo
Publicado 27/03/2018 13:26:35CET

MADRID, 27 Mar. (EUROPA PRESS) -

La adopción de un estilo de vida saludable y la práctica de ejercicio físico son fenómenos que están ganando cada vez más adeptos, tanto que el 53,5 por ciento, de los españoles mayores de 15 años afirma haber realizado alguna actividad deportiva en el último año.

La frecuencia de la práctica deportiva también es un factor en alza, y 1 de cada 5 personas (19,5%) realizan deporte a diario, y el 46,2 por ciento, al menos, una vez por semana. Por otra parte, el aumento de la esperanza de vida ha creado un nuevo perfil de deportista, las personas mayores de 65 años. Según los datos, el 30 por ciento de las personas entre 65 y 74 años y el 10,9 por ciento de las mayores de 75 han practicado deporte en el último año.

Ante este movimiento, los dispositivos ortésicos se están convirtiendo en un soporte funcional muy habitual en la experiencia deportiva tanto por su función preventiva como terapéutica. Así, la farmacia supone un gran aliado para el deportista, ya que la sección de ortopedia ofrece una amplia variedad de opciones que se adaptan a cada necesidad.

Desde el Instituto de Formación de Cofares (IFC) junto con Ortopedia Central de Cofares imparten talleres de formación a sus afiliados, con el objetivo de mejorar la atención profesional que dispensan a sus clientes en relación con estos productos.

"Los materiales y diseños de las ortesis deportivas son cada vez más inteligentes y ergonómicos, de manera que se ajustan perfectamente a la anatomía. Existe un creciente repertorio de dispositivos con indicaciones muy específicas que se adaptan a cada parte del cuerpo y cada actividad. Esto hace necesario un asesoramiento profesional a la hora de seleccionar el producto más adecuado para cada caso", ha explicado el gerente de Ortopedia Central del Grupo Cofares, Rafael López Guzmán.

Desde el Instituto de Formación de Cofares han recordado que un adecuado consejo profesional deberá tener en cuenta los siguientes criterios:

1.- Parte del cuerpo. El primer aspecto a tener en cuenta es la parte del cuerpo en la que va a ir colocado el dispositivo. Debe conocerse en profundidad la estructura musculoesquelética de cada zona en concreto, y determinar los puntos sobre los que se quiere producir el efecto.

2.- Indicación. Algunas de las lesiones o patologías más comunes en las que están indicados los efectos de los productos ortésicos son la tendinitis, inflamación del tendón producida por la repetición de movimientos continuos o una sobrecarga de la articulación, o el síndrome del túnel carpiano. Otras afecciones frecuentes entre los deportistas son las lumbalgias, los esguinces o los desgarros musculares.

3.- Función. Los soportes ortésicos pueden cumplir una función preventiva o terapéutica. Hay productos dirigidos a preservar la condición anatómica durante la práctica de deporte y prevenir la aparición de lesiones. Estos favorecen el control del movimiento y potencian la capacidad propioceptiva, que es el sentido que informa al organismo de la posición de los músculos. Por otro lado, están los dispositivos de uso terapéutico, que actúan sobre las lesiones favoreciendo su recuperación y reduciendo la sensación del dolor.

4.- Material. Actualmente existen diversos materiales y tejidos que se adaptan a las necesidades de cada caso. Los más frecuentes son aquellos que proporcionan un soporte térmico, ya que son capaces de subir y mantener la temperatura en la zona a tratar, previniendo lesiones futuras y activando la curación de las ya existentes, además de proporcionar un efecto antiálgico y relajante.

5.- Efecto. Cada dispositivo está diseñado para ejercer un efecto muy concreto sobre la zona. Existen opciones que proporcionan una compresión tridimensional y calor terapéutico, que sirven para disminuir el dolor, favorecer los procesos metabólicos y aumentar la circulación sanguínea. Otros efectos son la estabilización y sujeción de la articulación, que permiten un mayor control del movimiento, la sujeción muscular, el refuerzo de la zona lesionada, el alivio de la sobrecarga muscular, y la mejora de la propiocepción.