El Clínico San Carlos medirá por primera vez en España la dosis de radiación que reciben los profesionales


PHILIPS
Actualizado 16/02/2018 13:08:51 CET

MADRID, 16 Feb. (EUROPA PRESS) -

El servicio de Cardiología Intervencionista del Hospital Clínico San Carlos de Madrid ha implantado, desde hace más de dos años, un programa pionero en España para gestionar la dosis de radiación que reciben los profesionales sanitarios en cada intervención y a lo largo de toda su carrera laboral.

Se trata de un sistema, denominado 'DoseAware' y desarrollado por Philips, que establece la comunicación entre el sistema PAC's (sistema de archivado de comunicación e imagen que almacena información relevante del paciente de diversos equipos de imagen médica) y los dosímetros electrónicos de los profesionales, registrando en tiempo real la dosis recibida por cada profesional.

Este 'software' dispone de un sistema de alertas que avisa al profesional en la sala de intervención de su nivel de exposición, permitiéndole corregir su actuación o recolocarse para estar más protegido. Del mismo modo, permite analizar la actuación de los sanitarios tras cada procedimiento, así como aplicar acciones correctivas que les ayuden a hacer un mejor uso de los medios de protección radiológica.

"Sin duda el tener información en tiempo real de la dosis de radiación que se está recibiendo permite al trabajador utilizar mejor los medios de protección, así que como herramienta educativa tiene un valor incalculable", ha zanjado el jefe de servicio de Física Médica del Hospital Clínico San Carlos, José Miguel Fernández.

RIESGO "IMPERCEPTIBLE"

En el ámbito sanitario la radiación ionizante se emite en los equipos de diagnóstico por imagen, como el TAC o los rayos X, así como en los equipos de hemodinámica y en procedimientos intervencionistas guiados por imagen, los cuales precisan de imagen rayos X en tiempo real para guiar la intervención.

La radiación es perjudicial para la salud cuando la dosis acumulada total de una persona es elevada, un riesgo "imperceptible" para los pacientes que se tienen que someter a este tipo de exploraciones pero, especialmente, para los profesionales que están diariamente en contacto con estos equipos.

"La radiación supone riesgos para la salud de los pacientes y para los profesionales. Los pacientes cuando nos pasamos de la dosis de radiación tienen problemas en la piel. Y los profesionales tenemos dos riesgos que vienen muy determinados por la cantidad acumulada de dosis que vamos recibiendo. Nos afecta fundamentalmente al cristalino, por lo tanto hay un riesgo elevado de cataratas, y tenemos un riesgo estocástico de sufrir, más que la población general, de enfermedades como el cáncer", ha comentado el sección de Intervencionismo del Hospital Clínico San Carlos, Antonio Fernández Ortiz.

Ante esto, el proyecto implantado en el hospital madrileño tiene por objetivo mejorar la protección radiológica de los profesionales y adaptarse a las directrices de la normativa '2013/59/EURATOM', que redefine los límites de dosis de radiación acumulada que los profesionales sanitarios deben de recibir al año y, a su vez, establece normas de seguridad básicas contra los peligros derivados de la exposición a radiaciones ionizantes.

Esta normativa afecta a todo el territorio europeo y su aplicación en el ámbito sanitario tiene carácter inmediato. Y es que, a pesar de que en la última década se ha estado regulando la protección radiológica para proteger a pacientes y profesionales, es la primera vez que Europa hace hincapié en el registro de la dosis de radiación recibida por los profesionales sanitarios en la práctica diaria de su trabajo, reduciendo los niveles de los 150 milésimos de 'sievert' (mSv) establecidos de dosis acumulada en el cristalino a 20 mSv's anuales.

Del mismo modo, esta medida obliga a las instituciones sanitarias a llevar un control más efectivo de los niveles de radiación de sus instalaciones radiológicas, estado de los equipos de imagen médica y a mantener un registro adecuado de la dosis empleada en cada procedimiento.

"El beneficio de esta nueva normativa es que mejoremos la seguridad radiológica de pacientes y profesionales y que tengamos registros mejores en cuanto a las dosis de radiación y podamos justificar mejor los procedimientos e optimizarlos", ha zanjado el investigador principal en el proyecto de gestión de dosis del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, Eliseo Vañó.