La baja tasa de vacunación gripal se debe a la duda de los ciudadanos sobre su efectividad

 (De Izquierda A Derecha): José Miguel Cisneros, Presidente De La Sociedad Españ
CEDIDA POR MARINA LORENZO
Publicado 05/07/2018 13:22:35CET

MADRID, 5 Jul. (EUROPA PRESS) -

Actualmente existe "un cuestionamiento sobre los beneficios de las vacunas entre algunos profesionales sanitarios en España, lo que se traduce en una baja tasa de vacunación de la gripe, entre ellos cada año", según el presidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), José Miguel Cisneros.

Un hecho que conlleva los mayores retos que se deben abordar para conseguir el éxito de los planes de prevención y promoción de la salud", ha recalcado el especialista durante el I Foro de Salud Pública y Vacunas, organizado por SEIMC, y la Asociación Española de Vacunología (AEV).

En la actualidad, la vacunación presenta diversos retos y riesgos que se deben tener en cuenta. Por ejemplo, según los datos más recientes recabados por el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC), la incidencia del sarampión sigue aumentando en varios países de la Unión Europea. Entre el 1 de marzo de 2017 y el 28 de febrero de 2018 se notificaron 14.813 nuevos casos de sarampión mediante el Sistema Europeo de Vigilancia. De ellos, cuando se conocía la situación de vacunación, el 86 por ciento no se había vacunado.

Otro desafío que se presenta son las resistencias microbianas que se adquieren por la exposición de las bacterias a diferentes agentes. "La frecuencia de resistencias microbianas no deja de crecer, lo que constituye un serio problema de salud pública", ha añadido el doctor Cisneros.

Por ello, cualquier estrategia que reduzca el uso de antibióticos podría considerarse para combatir este problema a nivel mundial. A este contexto se suma, además, el significativo aumento de la edad de la población, por lo que la incidencia de enfermedades es mayor.

En este sentido, asegurar la salud de este grupo a través de la vacunación, ayudaría a garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud a medio y largo plazo, así como a asegurar el envejecimiento activo de la población.

Las vacunas deben considerarse una inversión a largo plazo que genera beneficios a gran escala sobre la población. En el caso concreto de España, las vacunas están consideradas como gasto corriente dentro del Presupuesto de Gastos de las Administraciones Públicas.

No obstante, Amós García Rojas ha comentado que "las vacunas, una vez introducidas en las políticas vacunales públicas, son financiadas al 100 por ciento. Sin embargo, determinadas vacunas que tienen un importante papel en relación a los perfiles de riesgo, pueden no tener financiación alguna. Es importante incluir en el debate la posibilidad de introducir nuevos elementos de financiación".