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Día Europeo de la Distonía

Hasta el 40% de los pacientes con distonía se diagnostican erróneamente

Arrugas, mano
FLICKR/VANHOOKC
Publicado 15/11/2016 14:13:44CET

   MADRID, 15 Nov. (EUROPA PRESS) -

   Hasta el 40 por ciento de los pacientes con distonía se diagnostican erróneamente achacando causas psicológicas o emocionales, cuando menos de un 5 por ciento de los casos tiene esa causa, ha advertido la Sociedad Española de Neurología (SEN), que estima necesario dedicar recursos para conseguir tratamientos más efectivos, realizar estudios epidemiológicos y avanzar en nuevas técnicas diagnósticas.

   "Es necesario seguir avanzando para conseguir tratamientos más efectivos, pero también realizar estudios epidemiológicos exhaustivos que permitan conocer con mayor exactitud la epidemiología de las distonías", señala el doctor José Matias Arbelo González, coordinador del Grupo de Estudio de Trastornos del Movimiento de la SEN, con motivo del Día Europeo de la Distonía, que se celebra este martes.

    Asimismo, afirma que "es primordial avanzar en nuevas técnicas diagnósticas, ya que a pesar del gran avance en los últimos años en cuanto a genética y neuroimagen, el diagnóstico de la distonía sigue siendo fundamentalmente clínico".

   La distonía es un trastorno del movimiento caracterizado por contracciones musculares involuntarias, sostenidas o intermitentes, que causan movimientos de torsión repetidos y/o posturas anómalas y que pueden presentarse tanto en reposo como durante una acción voluntaria. Aunque no se conocen con exactitud las cifras de incidencia de las distintas formas de distonía se estima que actualmente existen unos 20.000 casos en España de los cuales, aproximadamente un 50% serían las formas primarias, generalmente genéticas, en las cuales la distonía se presenta de forma aislada o es el síntoma predominante.

   El otro 50 por ciento de los casos correspondería a formas secundarias en donde la distonía forma parte de varias manifestaciones o de otras enfermedades, principalmente como consecuencia de lesiones cerebrales, fármacos, tóxicos o patologías neurodegenerativas. "En la actualidad se conocen 20 formas de distonía primaria que, aunque se pueden presentar tanto en la infancia como en el adulto, se ha observado dos picos de mayor frecuencia alrededor de los 9 años y en torno a los 45 años de los pacientes", añade.

TIPOS DE DISTONÍA

   Las formas de distonía generalizadas (cuando se ve afectado uno o ambos miembros inferiores y el tronco junto con otro segmento corporal) suelen ser hereditarias y aparecen durante la infancia. "Las formas más frecuentes, especialmente durante la edad adulta, son las distonías focales (aquellas que afectan a un único músculo o grupo muscular) y segmentarias (las que afecta a varios músculos de dos o más regiones contiguas)", explica el experto.

   La distonía focal es la más común de las distonías primarias, ya que supone el 76 por ciento de los casos, mientras que la proporción de pacientes con distonía generalizada es muy baja, aproximadamente supone el 1,3 por ciento de las distonías. Además, las distonías focales son realmente frecuentes en algunos grupos profesionales: algunos estudios indican que afecta a un 10 de los músicos y que hasta un 35 por ciento de los jugadores de golf se ven limitados en su carrera por la presencia de distonía.

   La distonía es el tercer trastorno del movimiento más frecuente después de la enfermedad de Parkinson y el temblor y el tercer tipo de trastorno de movimiento en la infancia, tras la espasticidad y los tics: en un estudio hospitalario español, que excluía la espasticidad, la distonía representaba el 24% de las consultas neuropediátricas por trastornos del movimiento.

   En cuanto al tratamiento, desde la SEN recuerda que es únicamente sintomático, siendo la toxina botulínica el tratamiento de elección en la mayor parte de las distonías focales, y en el tratamiento de las distonías generalizadas la estimulación cerebral profunda.

   "La estimulación cerebral profunda ha resultado especialmente eficaz en la infancia, especialmente en las relacionadas con la mutación DYT1, donde además, los tratamientos farmacológicos tienen una eficacia muy limitada. Esta técnica también ha resultado útil en algunas distonías secundarias, aunque en menor proporción de pacientes", concluye.

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