El 31% de los padres no lleva a sus hijos al oftalmólogo regularmente

Niño, gafas, revisión oftalmológica, problemas visuales
PIXABAY / LICHDINHTB
Publicado 05/09/2018 12:29:21CET

MADRID, 5 Sep. (EUROPA PRESS) -

El 31 por ciento de los padres no realiza revisiones oftalmológicas a sus hijos de forma regular, según arroja el 'Estudio de la Visión en España', elaborado por Clínica Baviera, que ha incidido en la importancia de realizar estas revisiones para detectar si el menor tiene algún problema visual.

El informe muestra los problemas visuales más comunes en la infancia y especifica que son los refractivos. La miopía o dificultad de visión a media-larga distancia afecta a un 9,2 por ciento de los menores; la hipermetropía o visión borrosa e incómoda de cerca lo hace a un 4,1 por ciento de los niños.

El siguiente problema de visión más común en menores es el astigmatismo, que sufren el 5 por ciento, lo que implica una visión borrosa y distorsionada de los objetos lejanos y cercanos. Otra patología importante es el estrabismo, que afecta al 3 por ciento de los niños e impide una buena visión en tres dimensiones, es decir, una correcta percepción de la profundidad, que se debe a que los ejes oculares no están alineados con el objetivo que se observa.

"A primera vista pudiera parecernos sencillo percatarnos de la existencia de estos problemas, pero un niño 'no sabe lo que es ver bien hasta que no ve bien'", ha explicado el director nacional de la unidad de Oftalmología Pediátrica y Estrabismo de Clínica Baviera, el doctor Carlos Laria.

Por ello, el experto considera que muchos de estos problemas aparecen cuando se escolariza a los niños, lo que implica que los niños tienen como referente en este sentido a su compañero de pupitre, "que ve la pizarra a una distancia que él no puede verla", ha indicado el doctor Laria.

De hecho, los problemas de visión pueden afectar negativamente al rendimiento escolar. Varios estudios muestra que España es uno de los países con mayor fracaso escolar de Europa. Entre los motivos que sostiene esta estadística se encuentran aspectos educativos y sociales, pero también médicos.

Existen diversas señales que pueden indicar que el niño no ve correctamente. Que se acerque mucho al papel al hacer los deberes o sufra dolores de cabeza frecuentes son algunos de ellos. También destacan que no prestan la atención debida, se cansan con facilidad y su interés suele diluirse.

Además, dificultad para leer letreros o la pizarra o que adopten posturas extrañas con la cabeza también deben ser señales de alerta, igual que que los niños rechacen actividades de lecto-escritura o eviten participar en actividades al aire libre. Cuando se corrigen los problemas de miopía, los niños amplían su campo de relaciones con los compañeros y se vuelven mucho menos introvertidos.

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