El tratamiento de los ganglios linfáticos del tórax en pacientes con cáncer de mama temprano mejora su supervivencia

Actualizado 05/06/2015 17:21:51 CET

MADRID, 28 Sep. (EUROPA PRESS) -

   Administrar radioterapia a los ganglios linfáticos situados detrás del esternón y por encima de la clavícula a los pacientes con cáncer de mama precoz mejora la supervivencia general sin aumentar los efectos secundarios, según un estudio que se presentará este sábado en el Congreso Europeo del Cáncer 2013, en Ámsterdam, Países Bajos. Este nuevo hallazgo termina con la incertidumbre acerca de si el efecto beneficioso de la radioterapia en estos pacientes es simplemente el resultado de la irradiación de la zona del pecho o si se trata de las células cancerosas en los ganglios linfáticos locales.

"Nuestros resultados ponen de manifiesto que la irradiación de los ganglios linfáticos consiguen una mejor evolución de los pacientes al administrar sólo radioterapia a la mama/pared torácica. No sólo hemos demostrado que este tratamiento tiene un efecto beneficioso sobre el control locorregional de la enfermedad sino que también mejora el tiempo de supervivencia libre de metástasis y la supervivencia global", explicó en rueda de prensa el doctor Philip Poortmans, oncólogo de radiación del Instituto Verbeeten, en Tilburg, Países Bajos.

   El drenaje linfático del cáncer de mama significa que el cáncer es más probable que se propague a otras partes del cuerpo. Normalmente sigue dos vías, siendo la más conocida la axila, y estos ganglios linfáticos suelen estar en tratamiento con cirugía y/o radioterapia. La segunda vía drena a los ganglios linfáticos mamarios internos (IM) por detrás del esternón y también por encima de la clavícula, los ganglios supraclaviculares mediales (MS). Debido a la incertidumbre acerca de los efectos del tratamiento en esta área y en particular a las preocupaciones sobre el aumento de la toxicidad por la irradiación de un área más grande, muchos centros actualmente no tratan los ganglios linfáticos IM-MS .

   Después de un seguimiento medio de 10,9 años, los investigadores encontraron que los pacientes del grupo de tratamiento IM-MS tuvieron mejor supervivencia global independiente del número de ganglios linfáticos afectados. Un total de 382 pacientes en el grupo con tratamiento en MI-MS murió durante ese periodo, en comparación con 429 en el grupo en el que no se trataron IM-MS, y no hubo un aumento en la mortalidad por cáncer de mama en el primer grupo. Hasta la fecha, no ha habido complicaciones graves relacionadas con el tratamiento, según los autores de este estudio internacional, que incluyó a 4.004 pacientes de 43 centros.

   Los investigadores creen que el efecto beneficioso de la radiación IM-MS puede explicarse por la capacidad del tratamiento para erradicar depósitos tumorales microscópicos en los ganglios linfáticos. "Con este tratamiento, se puede detener el desarrollo de metástasis en su origen", destacó el doctor Poortmans, miembro de la Organización Europea para la Investigación y el Tratamiento del Cáncer (EORTC, en sus siglas en inglés).

"De manera interesante, este efecto es independiente de la etapa del tumor, algo que puede estar relacionado con la interacción positiva del tratamiento IM-MS con el tratamiento sistémico, como la quimioterapia,la  terapia hormonal y el tratamiento dirigido", resaltó este experto.

   A los pacientes con bajo riesgo de propagación del cáncer fuera de la mama a menudo se les da terapia sistémica menos intensa con el fin de evitarles los efectos secundarios. En estos casos, el uso de la terapia de radiación IM-MS puede mejorar su resultado mediante la erradicación de células tumorales residuales en el pecho/pared torácica.

Para los pacientes con alto riesgo de metástasis que reciben la terapia sistémica, la perspectiva de cura también está relacionada con la posibilidad de que las células tumorales residuales se expandan por todo el cuerpo. En estos casos, el resultado final puede mejorarse mediante el uso de un tratamiento locorregional eficaz para erradicar la enfermedad en el sitio donde es más probable que esté presente, subrayan los investigadores.

"Los resultados de nuestro estudio, en el que los pacientes recibieron tratamientos sistémicos apropiados, contradice la existencia de una competencia entre los tratamientos locorregionales y sistémicos", apuntó el doctor Poortmans. "Debido a que existe una interacción entre estos tratamientos, en muchos pacientes su combinación se traducirá en una mejora de los beneficios, es decir, uno más uno puede ser igual a más de dos", asegura este especialista.

   Los investigadores tienen la intención de dar seguimiento a estos pacientes a largo plazo y están planeando un promedio de análisis de 20 años. "Es de suma importancia que registremos todos los eventos posibles, incluyendo la recurrencia y la toxicidad, y este seguimiento también nos dará la oportunidad de continuar evaluando a los pacientes en otras áreas, por ejemplo, la calidad de vida y el bienestar", concluyó Poortmans, quien espera que a raíz de este estudio la radioterapia de los ganglios linfáticos IM- MS se convierta en la práctica clínica estándar para los pacientes con cáncer de mama temprano.

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