El perfil del riesgo de obesidad

Persona con sobrepeso
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Publicado 07/02/2017 14:22:34CET

   MADRID, 7 Feb. (EUROPA PRESS) -

   En España, ser hombre y con una edad superior a los 40 años; ver la televisión bastante, o muy a menudo; y no realizar actividad física se asocia con un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad general y abdominal. Por el contrario, tener un mayor nivel educativo o ser fumador; dedicar más de 150 minutos a la semana a realizar actividad física de intensidad vigorosa; y dormir 7 o más horas al día se asocia con una protección frente a la obesidad.

   Estos son los principales datos que se desprenden del estudio científico ANIBES, publicado en la revista científica 'PLoS ONE', donde además queda patente que aspectos tales como el tamaño del hábitat municipal, los ingresos familiares, ser inmigrante o en paro no están asociados al aumento de peso.

   El objetivo de este nuevo trabajo de investigación ha sido analizar en la población adulta española, de entre 18 y 65 años -en una muestra de 1.655 personas-, la relación entre los diferentes factores socioeconómicos y los estilos de vida, incluida la actividad física, con el padecimiento de sobrepeso, obesidad general y abdominal.

   El sobrepeso, obesidad general y obesidad abdominal fue significativamente superior en la población masculina. Así, el 40,5% de los hombres tenía sobrepeso, esta cifra en mujeres era del 31,4%; en lo que se refiere a la obesidad general, el 22,7% de la población masculina la padecía, frente al 17,3% de la población femenina; por último, el 64,7% de los hombres tenían obesidad abdominal, mientras que entre las mujeres esta cifra descendía al 52,5%.

   "Si nos centramos en el estudio científico ANIBES el aumento del riesgo de desarrollar sobrepeso u obesidad en hombres podría venir determinado por las diferencias en los patrones de actividad física, o de hábitos alimentarios, que existen entre la población masculina y femenina", afirma la doctora Rosa Mª Ortega, directora del Grupo de Investigación VALORNUT y Catedrática de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid.

   En este sentido, la literatura científica ha sugerido que el sexo por sí mismo es un factor que influye en la composición corporal, la oxidación y la movilización de las grasas, ya que las hormonas sexuales afectan tanto a la cantidad como a la distribución de la grasa corporal.

¿INFLUYE EL NIVEL EDUCATIVO?

   El estudio ha tenido también en cuenta para su análisis características sociodemográficas de la población como son su nivel educativo, su ocupación laboral y sus ingresos. En este sentido, añade la experta, "se ha podido comprobar que sólo un nivel educativo universitario estaba inversamente asociado con el padecimiento de sobrepeso y obesidad general y abdominal".

   Concretamente, se observa que puede ejercer influencia en la salud y el peso corporal, ya que "está relacionado con el conocimiento en temas de salud y de estilos de vida saludables, incluidos los hábitos de alimentación y de actividad física", añade.

   Así, se observa que "un mayor nivel educativo y dedicar más de 150 minutos a la semana a realizar actividad física de intensidad vigorosa se asocia con un riesgo menor de sobrepeso y de obesidad general y abdominal".

   Otro factor analizado han sido los ingresos familiares, aquí "es reseñable destacar que el hecho de no contestar a esta pregunta (23,6%) se asoció con un menor riesgo de padecer obesidad abdominal, por lo que podría suceder que las personas que no declaran sus ingresos pertenezcan al grupo de individuos con ingresos y nivel socioeconómico más elevado", continúa la autora del estudio.

   En cuanto a la actividad física, el estudio deja patente que es un determinante clave para conocer el gasto de energía. "El análisis de regresión multivariante utilizado para este estudio pone de relieve que la actividad física de intensidad vigorosa puede tener un mayor efecto en la prevención del sobrepeso y de la obesidad que la actividad física de menor intensidad", comenta la doctora.

   El estudio muestra que una reducción en el padecimiento de sobrepeso y obesidad general y abdominal en individuos que dedican más de 150 minutos a la semana a realizar actividad física de intensidad vigorosa, sin que se encuentre una influencia significativa al considerar la actividad de intensidad inferior.

   Por otro lado, los resultados sugieren que dormir 7 horas o más al día se asocia con un menor riesgo de padecer obesidad general y abdominal, un riesgo que se reduce todavía más a partir de las 8 horas diarias de sueño.

   "La asociación entre dormir y el desarrollo de obesidad puede ser debida a que los individuos que permanecen más tiempo despiertos tengan mayor posibilidad de sentir hambre y mayor número de ocasiones para comer, así como tener un estilo de vida menos saludable", apunta la doctora, quien recuerda que, de la misma manera, "un mayor tiempo viendo la televisión o realizando actividades sedentarias también es un factor de riesgo relevante para padecer obesidad tanto general como abdominal".

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