Una ONG denuncia que la "industria de trasplantes" de órganos en China sigue nutriéndose de prisioneros

Un trasplante de órgano durante una operación quirúrguica.
REUTERS - Archivo
Actualizado 04/07/2018 14:27:06 CET

MADRID, 3 Jul. (EUROPA PRESS) -

El Centro para la Investigación de la Sustracción de Órganos en China (COHRC) denuncia que la fuente principal de la "industria de trasplantes" de órganos en China son los prisioneros de conciencia, pese a que, en 2015, el país declaró que había detenido la sustracción de órganos a los presos ejecutados por condena de muerte.

Esta es la principal conclusión de un informe presentado con motivo del Congreso Internacional de Trasplantes que se celebra en Madrid y que este año cuenta con la participación dos expertos de este país asiático que han venido contar la experiencia de su sistema nacional de trasplantes.

En él se destaca que, a pesar del supuesto cambio hacia una fuente de órganos menos disponible, la industria de trasplantes de China continuó expandiéndose. "La última evidencia muestra que China continúa realizando trasplantes a demanda en una escala mucho mayor que su cifra oficial de 10.000-15.000 por año. Ese número ha sido sistemáticamente desinflado y falsificado y puede ser excedido
por solo unos pocos de los 173 centros de trasplantes aprobados por el gobierno de China", advierte.

"China, como demuestra este sobresaliente, incisivo y bien documentado informe, sigue alimentando las violaciones a los derechos humanos y al mínimo respeto ético por sus ciudadanos, al permitir el asesinato para obtener los órganos para trasplantes. Este informe debe ser reconocido y considerado tanto por la comunidad de trasplantes como por los gobiernos en todo el mundo", ha afirmado el doctor Arthur L. Caplan, responsable de la división de ética médica en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York (EEUU).

El afirma que "continúan los abusos graves en el sistema de trasplante de órganos de China, incluido el obtención de órganos de prisioneros de conciencia a gran escala". Consideran que el gran desarrollo en los últimos años en la donación y trasplantes no es posible teniendo en cuenta que es un proceso que ha llevado décadas a otros países.

Los organismos oficiales indican que el porcentaje de los órganos extraídos de donaciones aumentaron del 23% en 2013 al 80% en 2014, con donaciones voluntarias oficialmente convertirse en la única fuente oficial de órganos en 2015. Sin embargo, "no es plausible que tal la transición en este sistema se haya producido en solo uno o dos años".

Los autores concluyen que esta disparidad, junto con otros factores, incluida la evidencia de trasplantes y la falsificación de datos significa que muchos órganos deben venir de otros lugares, incluidos los prisioneros de conciencia.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron cientos de hospitales de trasplantes, el gobierno y declaraciones de la industria, políticas oficiales y legislación, cifras reales de donaciones de diversas regiones, el abuso de los criterios de muerte cerebral y el desarrollo del sistema de donación y trasplante de China.

El informe destaca nuevas pruebas que han salido a la luz desde un estudio realizado en junio de 2016 por los derechos humanos el abogado David Matas, ex secretario de Estado canadiense para Asia-Pacífico y parlamentario David Kilgour, y periodista de investigación Ethan Gutmann.

Entre las principales evidencias se encuentra que los trasplantes superan las donaciones; el número de donaciones voluntarias en China sigue siendo extremadamente bajo relativo al tamaño de la industria del trasplante. Además, continúan los trasplantes bajo pedido a extranjeros, y basan esta afirmación en que las declaraciones oficiales chinas de que no se realizan trasplantes realizado para extranjeros han sido desacreditados por investigaciones recientes.

"En octubre de 2017, periodistas de una importante televisión coreana descubrieron que pacientes extranjeros de otras partes de Asia y Medio Oriente siguen acudiendo en masa a uno de los centros de trasplantes más grandes de China. Pacientes citaron tiempos de espera de solo días o semanas, con "donaciones" monetarias adicionales al hospital para acelerar las cirugías", advierte el informe.

Por otro lado, observan que la regulación no ha seguido el ritmo de la reforma reclamada en 2015. "El sistema de donación de órganos de China y los reglamentos marco todavía están en su infancia y no pueden soportar la cantidad de trasplantes que se realizan en China y su naturaleza bajo demanda", advierte.

Quedan agencias que supervisan el sistema de donación conchas vacías, y la mayoría de los órganos utilizados para trasplantes no provienen de la donación nacional y sistema de asignación que a menudo se presenta a la comunidad internacional.

A pesar de que el Parlamento Europeo y el Congreso de los Estados Unidos han aprobado resoluciones que condenan inequívocamente la práctica de la sustracción forzada de órganos en China y que varios países han modificado su legislación para evitar que sus ciudadanos sean cómplices de estos crímenes limitando lo que se conoce como el 'turismo de trasplantes', "aún queda mucho por hacer para detener este crimen incalificable", advierte el informe.

PRISIONEROS DE CONCIENCIA

El informe destaca que en el país sigue siendo necesaria una fuente alternativa de órganos debido a que las donaciones voluntarias no pueden apoyar el número de trasplantes realizados y los expertos reconocen que las ejecuciones penales se han reducido en los últimos años, la mayoría de los órganos deben provenir de otra fuente.

"Mucha evidencia sugiere que estos órganos se toman de prisioneros de conciencia en ejecuciones extrajudiciales", señalan apuntando que "la mayor fuente probable" sigue siendo practicantes de Falun Gong, que "han sido sistemáticamente encarcelados, torturados y forzados sometidos a análisis de sangre y otros exámenes médicos relacionados con la función de los órganos".

No obstante, añade, "reciente la detención a gran escala y los examenes médicos realizados uigures en Xinjiang apuntan a un mayor riesgo de la eliminación forzada de órganos de esa población también".

En mayo de 2017, el el sistema de seguridad pública había creado una base de datos nacional de más de 40 millones de personas, incluidos disidentes y migrantes. Precisamente, Human Rights Watch informó en diciembre de 2017 que el gobierno chino había recogido información biométrica, muestras de ADN y análisis de sangre de 19 millones de uigures bajo el disfraz de un programa de salud pública.

"El esfuerzo de las autoridades para recolectar registros de ADN está siendo implementado a nivel nacional y ha generado preocupación de que la información puede ser usada para seleccionar un órgano consiguiendo candidatos de disidentes, minorías y otros grupos vulnerables", advierte el informe.

"China, como lo muestra este excelente informe exhaustivo y bien documentado, continúa permitiendo abusos de los derechos humanos y el tratamiento ético mínimo de sus ciudadanos al permitir el asesinato a fin de obtener órganos para trasplantes", escribe el profesor Arthur L. Caplan, jefe de la división de ética médica en New La Facultad de Medicina de la Universidad de York, en un prefacio al informe.

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