La mitad de los enfermos de Parkinson padece depresión y el 80 por ciento trastornos del sueño

Actualizado 01/06/2006 17:35:50 CET

MADRID, 1 Jun. (EUROPA PRESS) -

La mitad de los enfermos de Parkinson padece depresión y el 80 por ciento, trastornos del sueño. Además de estas alteraciones, la demencia puede afectar al 50 por ciento de los pacientes a los cuatro años de evolución de esta enfermedad, que afecta a cien mil españoles.

Así lo pusieron de manifiesto neurólogos, geriatras y otros profesionales sanitarios de todo el país reunidos en el 2º Seminario de la Enfermedad de Parkinson, celebrado en Las Palmas de Gran Canaria. Bajo el lema 'Alteraciones no Motoras en la Enfermedad de Parkinson y Manejo Terapéutico', el encuentro ha contado con el aval de la Sociedad Española de Neurología y el patrocinio de Novartis Neuroscience.

En el encuentro, los neurológos destacaron la necesidad de realizar una correcta identificación y un adecuado tratamiento de los síntomas no motores más frecuentes en esta enfermedad para mejorar su bienestar físico y mental de los pacientes.

A pesar de que estos síntomas son tan frecuentes, su detección no es fácil para los neurólogos, "porque el paciente no los refiere, aunque afecte mucho a su calidad de vida", explicó el doctor José Arbelo González, responsable de la Unidad de Trastornos del Movimiento y Parkinson del Servicio de Neurología del Hospital Universitario Insular de Gran Canaria y coordinador del Seminario.

El manejo terapéutico de estas alteraciones no motoras a menudo requiere medicamentos adicionales al tratamiento farmacológico de la propia enfermedad del Parkinson. Según el doctor Arbelo, existen fármacos antidepresivos o antipsicóticos muy eficaces en el control de tales síntomas. Sin embargo, en ocasiones, el empeoramiento de estas alteraciones puede ser debido al fenómeno conocido como 'wearing-off', que consiste en la reaparición de los síntomas cuando finaliza el efecto de la dosis de levodopa (el medicamento utilizado tradicionalmente para tratar esta patología) y antes de la administración de la siguiente dosis.

El 'wearing-off' suele aparecer al cuarto año de inicio del tratamiento con levodopa y se hace cada vez más frecuente a medida que pasa el tiempo. Aunque los síntomas fundamentales que aparecen son el aumento de la rigidez y de los temblores, también algunas alteraciones no motoras, como los trastornos del sueño y la somnolencia diurna, pueden empeorar a consecuencia de la medicación y, por el contrario, mejorar si la terapia está optimizada.

El Seminario de la Enfermedad de Parkinson también sirvió para revisar otros aspectos relacionados con el manejo de esta patología, como los mecanismos neurodegenerativos implicados en su desarrollo o la utilidad de la sonografía en el diagnóstico precoz.

El doctor Arbelo destacó la importancia de diagnosticar la enfermedad lo más pronto posible. Un objetivo que, según dijo, es posible gracias a "la identificación de los síntomas clínicos precoces, los antecedentes familiares y a la utilización de técnicas de neuroimagen". Sin embargo, reconoció que a veces no se diagnostica a un enfermo de Parkinson hasta dos o tres años después del inicio de los síntomas.

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