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Fumar contribuye al envejecimiento prematuro de la piel, según expertos

MADRID, 26 Ene. (EUROPA PRESS) -

   El tabaco contribuye al envejecimiento prematuro de la piel, al estar cargado de radicales libres que además de reducir hasta un 50 por ciento la capacidad antioxidante de la sangre, centran su acción nociva de modo especial sobre las células del órgano más visible que tenemos, según explica la doctora Justa Redondo.

   "Está demostrado que el tabaco reseca tanto el cabello como la piel, y que provoca arrugas prematuras, que son más evidentes en la cara porque también está expuesta a los efectos envejecedores añadidos de los rayos ultravioletas del sol", según sostiene la presidenta del VIII Congreso Nacional sobre Prevención y Tratamiento del Tabaquismo que se celebrará en Córdoba entre los días 19 y 21 de febrero.

   Por el contrario, recuerda que abandonar este hábito produce efectos positivos a las pocas horas, ya que la piel se vuelve más tersa e hidratada, "hasta el punto de que en muchos fumadores en fase abandono del tabaco la mejoría estética se convierte en un elemento muy motivador para avanzar en el proceso de deshabituación tabáquica", señala.

   El factor que explicaría ese cambio tiene que ver, según señalan diversas investigaciones, con los radicales libres. Así, se calcula que cada bocanada de humo de un cigarrillo contiene unos dos billones de estas moléculas, responsables del proceso continuo de oxidación y envejecimiento prematuro de los miles de millones de células sobre las que está edificada nuestra identidad física.

   Además, el humo del tabaco compromete la correcta nutrición de la piel ya que la nicotina provoca que las arterias y venas se contraigan y reduzcan su calibre, a lo que hay que añadir que el monóxido de carbono del humo restringe la capacidad de transporte de oxígeno por la sangre.

   Esta situación, según indica la doctora Redondo, afecta tanto a hombres como mujeres, aunque es  en éstas últimas donde el deterioro tiende a ser más evidente debido a que su piel es por lo general más delicada. No obstante, a diferencia de lo que ocurre con el daño provocado por los rayos ultravioleta, la mayor parte de los efectos del tabaco en la piel son reversibles.

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