SEGÚN UN ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD EUROPEA

Los factores genéticos tienen una implicación directa en la eficacia de los tratamientos para dejar de fumar

Fumador
CEDIDA
Actualizado 07/10/2014 5:27:51 CET

MADRID, 10 Ene. (EUROPA PRESS) -

Los factores genéticos de cada persona tienen una implicación directa en la eficacia del tratamiento elegido para dejar de fumar, lo que determina que no todo el mundo reacciona del mismo modo ante las terapias sustitutivas, según un estudio del Centro de Excelencia de Investigación en Salud y Ciencias de la Vida de la Universidad Europea, el primero de este tipo que se realiza en España.

La investigación, liderada por Félix Gómez junto con la colaboración de la Unidad de Neumología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, ha evaluado la asociación entre la eficiencia del tratamiento con nicotina o bupropión en fumadores habituales y seis polimorfismos genéticos en genes relacionados con la acción de la nicotina CYP2A6, 5-HTT y HTR2A.

En este sentido, Gómez destaca que la eficacia de cada tratamiento depende de si las personas tienen un metabolismo lento o rápido. "Los individuos que presentan una variación genética asociada a un metabolismo lento, la terapia sustitutiva con nicotina sería mucho más efectiva que el tratamiento con bupropión. En cuanto al bupropión, sólo aquellas variaciones genéticas asociadas con un metabolismo de normal a rápido, se podrían beneficiar de este tratamiento", ha señalado.

Pese a que la mayoría de las personas desearían abandonar este hábito, es una tarea difícil de llevar a cabo, puesto que el tabaquismo es una enfermedad crónica y adictiva ante la cual no todo el mundo se comporta de igual modo, indica la Organización Mundial de la Salud.

Además, en España el 24 por ciento de la población mayor de 15 años fuma a diario, según la Encuesta Nacional de Salud 2011-2013 del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Esta encuesta también apunta que el tabaquismo es la primera causa de muerte evitable en España y se calcula que al año mueren unas 60.000 personas por esta adicción, de las que 1.500 de ellos son fumadores pasivos.

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