Día Mundial de esta patología

Experto subraya la importancia de ponerle "apellido" al linfoma diagnosticado

Actualizado 14/09/2012 19:49:59 CET

MADRID, 14 Sep. (EUROPA PRESS) -

El jefe del Departamento de Hematología del MD Anderson Cancer Center, José Francisco Tomas, ha subrayado este viernes la importancia de que, una vez diagnosticado el linfoma en un centro especializado, se le ponga "apellido" con el objetivo de aplicar un tratamiento concreto y, así, aumentar las posibilidades de curación.

El linfoma es una proliferación maligna de linfocitos, células defensivas del sistema inmunitario, que produce una merma en el funcionamiento del sistema inmunitario. Por ello, este experto ha recordado la importancia de que, ante el menor síntoma, el paciente acuda a consulta y, en el caso de que se diagnostique un linfoma, se le ponga "un apellido" cuanto antes, pues existen 30 variedades diferentes.

Dicho esto, ha precisado que, de esta treintena, el 90 por ciento de los casos provienen de 6 ó 7. Y, de este grupo, el linfoma B difuso de célula grande, supone un 30 por ciento. En concreto, esta variedad de linfoma, afecta especialmente a adultos mayores de 60 años y, casi nunca, a menores de 20 años. A pesar de su agresividad, en el 50 por ciento de los casos se cura.

Esta variedad está dentro de los linfomas no Hodgkin, que se clasifican de acuerdo con la rapidez con que se propaga el cáncer. Por ello, pueden ser de grado bajo y, de esta manera, crecimiento lento; grado intermedio o grado alto y tener un crecimiento rápido. El tumor de Burkitt es un ejemplo de linfoma de grado alto. Mientras que el linfoma folicular es un linfoma de grado bajo.

En el caso concreto del linfoma de Hodgkin en adultos sus principales síntomas pasan por ganglios linfáticos inflamados, fiebre, sudores nocturnos y pérdida de peso. Sobre los ganglios, Tomas ha explicado a Europa Press, que suele manifestarse a través de bultos, que suelen aparecer en las ingles, axilas o el cuello. Otras manifestaciones son sudores nocturnos excesivos, pérdida de peso sin razón conocida, picazón en la piel o sensación de mucho cansancio.

Si bien no existe un pérfil tipo de paciente de linfoma, este hematologo señala a los afectados por sida o por hepatitis C como un grupo de riesgo de padecer esta enfermedad, por tener su sistema inmunodeficiente debilitado o por haber recibido un trasplante de órgano sólido.

En general, Tomas ha reconocido que no existe una "causa desencadenante" de este grupo de tumores y, por ello, no cuentan con unas medidas específicas para prevenir su aparición, salvo no fumar, pues sí que podría estar implicado en su desarrollo.

Por otro lado, el hematólogo ha asegurado que 2 de cada 3 tumores hematológicos se curan. En este sentido, entre la década de los 60 y los 70, un tipo de linfoma, el 'de Hodgkin', sirvió de modelo de cómo, con el empleo de agentes quimioterápicos combinados y radioterapia, se podía curar el cáncer.

Desde entonces, este tipo de tumores han servido de modelo para afrontar la batalla contra cáncer, al conocer cada vez mejor cuáles son los mecanismos biológicos implicados en su génesis, con la intención de combatirlos con tratamientos cada vez más dirigidos a ellos, terapias inteligentes y en mayor grado personalizados.

En general, los tumores hematológicos ocupan aproximadamente entre el 15 y el 20 por ciento de todos los cánceres. De ellos, los linfomas, que este sábado celebra su Día Mundial son los más habituales, pues cada año se diagnostican en España 5.000 nuevos casos frente a los 350.000 que se producen en todo el mundo.

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