Descubren las células que producen las glándulas sebáceas de la piel

Actualizado 11/08/2006 0:30:00 CET

MADRID, 10 Ago. (EUROPA PRESS) -

Investigadores de la Universidad de Rockefeller de Estados Unidos han descubierto que junto al lugar en el que las glándulas sebáceas se unen a los folículos pilosos existe una población de células cuya única función es producir y mantener las glándulas sebáceas. Las conclusiones del estudio, que muestra en ratones cómo se desarrollan las células responsables de la producción de grasa en la piel, se publican en la revista 'Cell'.

Los investigadores se encontraban analizando la expresión de un factor de transcripción llamado Blimp1, que habían descubierto en un estudio genético anterior, cuando realizaron el descubrimiento. Según Rebecca C. Lancefield, una de las autoras del estudio, "nos sorprendimos al descubrir que Blimp1 se expresaba en una pequeña población de células dentro de la glándula sebácea. Sabíamos que estas células eran queratinocitos de la piel pero nadie había descrito su existencia y por ello no teníamos indicios sobre su relación con la glándula".

Según los investigadores, el estudio tiene implicaciones para el conocimiento de los trastornos de las glándulas sebáceas que van desde el acné a los cánceres de células sebáceas. Los resultados no sólo proporcionan la información sobre estas nuevas células madre, sino que también indican cómo las células madre pueden controlar el equilibrio de proliferación y diferenciación en los tejidos.

Los datos muestran que estas células son las progenitoras de la glándula sebácea al completo y que Blimp1 de alguna manera controla esta población progenitora, regulando la cantidad de células que pueden existir en la glándula. Es la primera caracterización molecular de estas células, explican los autores.

La investigadora Valerie Horsley, autora principal del estudio, desarrolló ratones modificados que carecían del gen Blimp1 en su piel para estudiar el papel de Blimp1 en el desarrollo del folículo piloso. "Cuando los ratones nacieron formaron folículos pilosos normales, algo que nos desalentó, pero al mes de vida observamos que los ratones comenzaron a mostrar una piel muy grasa", explica Horsley.

Las glándulas sebáceas en los ratones que carecían de Blimp1 eran mucho mayores que las de la piel normal. Lo mismo sucede en otro ratón alterado genéticamente, uno que expresa en exceso el gen c-myc, que ha sido implicado en muchos tipos de tumores. Horsley descubrió que Blimp1 actúa para reprimir la expresión de c-myc y en ratones sin Blimp1 aumentó la expresión de c-myc, lo que provocó que las glándulas sebáceas contuvieran células que se dividían más frecuentemente.

Cuando la investigadora etiquetó las células positivas de Blimp1 y las rastreó, descubrió que las hijas de las células Blimp1contribuyen a la glándula al completo. Además, cuando crecen en cultivo en el exterior, las células que hacen Blimp1 pueden dividirse y autorenovarse, además de producir tipos de célula importantes para la generación de grasas de la glándula sebácea.

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